By Tutty
Sin exagerar, creo que hace por lo menos cuatro años que no formateo.
Curioso, porque recuerdo una época de mi vida en la que era raro el cuatrimestre que no hacía limpieza, y creaba mil cd’s-backups que rodarán eternamente por ahí, de mudanza en mudanza…
En este caso es un pcito de segunda mano que por cuatro duros hemos comprado para llevárnoslo a Granada, porque el de casa de mis padres murió hace mucho, y hasta las Navidades pasadas no nos dimos cuenta.
Hace algún tiempo me hubiera currado mucho el formateo, pero es que me siento vieja para estas cosas. Ni los drivers de la tarjeta de sonido… (que también tiene poca vergüenza el cacharro, no funcionar a la primera, y darme más trabajo del necesario!) Cualquier S.O. me va bien… total, para ver el correo… y cuatro marranadas que se hacen en vacaciones…
By Tutty
Forgot love… fall in coffee!
La primera vez (de la era moderna) que vine a Barcelona fué por trabajo, y un año y medio antes de que me trasladara definitivamente aquí. Llegué una hora antes a la oficina del cliente donde tenía que trabajar (no medía muy bien las distancias y los tiempos aún aquí, y me daba miedo llegar tarde) así que aproveché para tomarme un café en el primer bar que ví abierto.
Me senté junto a un señor que acababa de llegar, en la barra, y lo oí pedir “un café tallat”, y después yo pedí un “café con leche”. Nos pusieron el mismo café (o eso pensé yo, porque ambos venían en taza) y cuando nos cobraron, él pagó 1,10 y yo 1,25.
Hijos de…. !! ¿Me han cobrado 15 céntimos más por pedirlo en castellano?
Tres meses después, con muchas idas y venidas a la ciudad, me dí cuenta de que en Barcelona, en el café, te cobran por la leche. Incluso por la cantidad de leche, porque no es lo mismo un cortado, que un café con leche. Curiosísimo, porque en Granada yo no hubiera vuelto a ir a un sitio así….
Curioso también, porque la sensación de que me timaban acumulada… ahora que me he acostumbrado, se compensa con la sensación de que me regalan la leche cuando vuelvo a mi ciudad. Y que te regalen cosas mola. Como dijo alguien: la felicidad no está en comprarse cosas caras, más bien… está en lo gratis.
By Tutty
Nuestra Panasonic de 42″
Nuestra Panasonic Viera de 42″ nos ha dicho adios esta tarde. Sin preaviso ha decidido dejar de mostrar imágenes para teñirse de rosa (encima rosa…)
No sabemos hasta cuándo no volveremos a ver nada (lo más grave por supuesto son las películas y las series…)
Pero por lo menos, gracias, ha sido dos días después de que terminara el mundial.
Es como si hubiera dicho “Ya he emitido todo lo importante en esta vida, ya no me queda más que hacer en la vida”… y dos días más nos ha durado.
Yo no soy muy partidaria de comprar otra… más bien odio estar horas mirando la caja tonta (que cada vez tiene más de tonta, y menos de caja) y me parece una buena oportunidad para hacer otras cosas con nuestra vida…
A ver cuánto aguantamos.
By Tutty
En dos semanas he recibido cinco llamadas/mails de amigos que no veía desde hacía entre cinco y tres años, para echar cervecitas.
Curiosamente se ha puesto mucha gente de acuerdo para acordarse de mí…. por unos u otros motivos.
Además, falta menos de un mes para aterrizar por Granada de nuevo, en las vacaciones más largas del año.
Además, mañana ya es viernes.
Ha sido una buena semana. :)
By Tutty
Esta mañana me he levantado enérgicamente y lo primero que he hecho es ir a poner una lavadora.
Cuando he abierto el tambor, que el mío es de carga superior, he visto que había alguien que… ya había puesto una lavadora en mi máquina.
WTF? -He pensado.
¿Estaré siendo víctima de un uso-robo de mi lavadora por parte de otra parsona?
He decidido que lo mejor era inspeccionar la ropa que allí se encontraba para hacerme una idea más aproximada del ladrón de lavados.
Y saco una camiseta… arrugada como un jigo. La despliego… y… oye… parece que es mía.
Saco más ropa, más ropa…
Oye… yo… no puse una… ¿lavadora el miércoles?
Mi ropa me debe odiar, porque la he dejado abandonada, húmeda y arrugada durante tres días. No me extraña que luego, cuando me los pongo, los vaqueros me queden mal: es su pequeña venganza personal.
Por cierto, acabo de poner otra, y me he puesto una alarma en el móvil.
By Tutty
Ayer, sin muchas cervezas en el cuerpo, terminé diciendo “Si es que soy una chunga… y cuanto más hablo más chunga me doy cuenta que soy… sin embargo por lo menos yo me doy cuenta… que hay muchos otros que no lo hacen”. A lo que J.M. contestó “Sería un buen comienzo para escribir algo en tu página personal, y luego añades ‘A esos va dedicado este texto’“.
No me atrevo a ponerlo en “mi página personal”, pero lo escribo aquí: ¡¡¡Para dedicárselo a todos ellos!!!
*Chungo: De mal aspecto, o mala calidad. Difícil o enrevesado.
By Tutty
Animada por el blog de Elena en su Salsa (que tiene muchísimo arte con la cocina), y por mi propósito de año nuevo que consistía en aprender a cocinar algo más que Espaguettis, últimamente nos lo pasamos muy bien jugando a las cocinitas.
Como Jaume es de buen comer y no protesta mucho cuando le hago probar mis mejunjes, cada semana intento probar una receta nueva.
En concreto ésta es la empanada de carne de Elena… pero sin pimiento rojo. (Bueníiiisima!)
El sofrito.
El hojaldre.
Empanada al ‘oh!’*
Estaba muy rica.
*Empanada al ‘oh!’: Tengo un defecto congénito que no puedo evitar y es que cuando meto cosas en el horno automáticamente se me olvidan que están ahí. Menos mal que para compensar tengo un buen olfato… y cuando huelo el quemadillo grito ‘oh!!!’ ¡La…tarta!. Por eso, mi especialidad es la cocina al ‘¡Oh!’
By Tutty
El papel de rayas marrones.
Ahora que han pasado cuatro o cinco meses, en la distancia, es muy divertido acordarse de estas pequeñas aventuras. Pero montar una habitación en diez o doce fines de semana es un poco agotador.
Porque seremos un poco torpes, porque lo nuestro no es esto, porque nada queda bien a la primera… O mira, déjalo así, si total, va un armario y no se va a ver.
Y del trabajo a la escalera, y de la escalera al trabajo.
Se alarga, se alarga, la obra no termina.
Empecé a desesperarme cuando nos llamaron los señores de la Sexta para que viniera un cámara a casa a hacernos un reportaje para un documental de Mega-Construcciones. ;)
No, si a esto no le queda ná. (Esa frase es falsa de necesidad.)
Esto va tomando forma…
Cuando por fín tuvimos las paredes con nuestro papel pintado puesto, la lámpara, el parqué… elegir los muebles que poner fue lo que menos costó.
Lo que menos nos costó, porque no había opciones.
No sé si cuando la gente se va a vivir junta, se casa, se monta el piso… tiene mucho o tiene poco dinero. Nosotros no vivimos mal, pero tampoco podíamos gastarnos una millonada en comprar todos los muebles nuevos.
Y las opciones eran claras: tenemos dos mesas, tenemos dos cajoneras, tenemos… un armario.
¿Un armario? Los armarios nunca sobran. Bueno, a nosotros sí nos sobraban, en concreto nos sobraban dos que teníamos en la antígua casa, y no sabíamos dónde meter..
Mi mesa.
Este va a ser nuestro despacho, así que lo importante es tener una buenas mesas amplias, estanterías para los libros, cajoneras para meter el material de oficina… Tenemos que conseguir sentirnos cómodos.
Ver la habitación cómo va cogiendo forma poco a poco es también digno de sentirse orgulloso.
Pensar los pequeños detalles, ver qué funcional resultan lo que has pensado, o personalizar con alguna pizarra, con algún panel de corcho, o pegar en la pared tus próximos objetivos para no perderlos de vista… es lo que terminó de hacer que la nueva habitación que habíamos encontrado, realmente fuera tal y como queríamos. Y al final se convirtiese en la que más tiempo pasamos.
El despacho fue sólo la primera habitación que ‘reformamos‘. Después hicimos lo mismo con el pasillo, con la habitación de invitados, con el comedor, y por último habilitamos un baño para las visitas. Ahora, casi un año después desde que empezáramos, aún seguimos buscando ganas para empezar la segunda parte de la reforma.
By Tutty
Hoy me han dado buenas noticias.
Buenísimas noticias.
//No hace falta decir quién ha sido, ni qué ha sido, porque él sabe quién es, y los demás no lo conocéis
Me alegra que la gente consiga una vida coherente, equilibrada, bien llevada a través de sus valores.
Me alegra que la gente sea feliz, y de que cumplan sus sueños y sus objetivos. Aunque estén lejos y apenas pueda verlos.
Hace un par de meses, leyendo “El viaje a la Felicidad”, de Punset, subrayé este texto, que me parece que viene bien con las circunstancias:
Al estudiar las bases de la felicidad, la psicología moderna distingue dos fuentes: el placer, por una parte, y el sentido que da a la vida un determinado compromiso con otra. Según Seligman la felicidad originada en el placer termina con él y “se pierde bajo las olas del devenir”. Para que la felicidad perdure más allá de un instante, es preciso que sea fruto no sólo del placer, sino también del sentido o significado que da a la vida un compromiso. Es justamente eso – de acuerdo con cientificos como Mihaly Csikszentmihalyi, un profesor de Psicología de la Universidad de Chicago – lo que produce el flujo que desenvoca en la felicidad.
Por eso: felicidad(es).