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ene

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Un post en el tintero.

By Tutty

02/01/2009

Es mucho más fácil conocer la cara de “buenas circunstancias” de la gente que la de las “malas”.
Cuando estamos bien solemos salir, amigos, tapas, fiestas… todo muy social. Pero a pocas personas las dejamos que nos contemplen rotos, en el dolor, en el silencio o en el llato.
No creo que podamos conocer bien a alguien hasta que no le vemos llorar.

Seguramente el golpe más fuerte de mi vida me lo llevé el pasado 10 de diciembre.
El cariño que le tenía a mi abuela era más que parecido al que se le tiene a una madre, pero mucho más idílico.
Horas y horas y veranos y veranos había pasado con ella.
Y las últimas sensaciones ya en Granada.
Igual que cuando yo era pequeña y ella me cuidaba, y yo la necesitaba, y le hacía caso en lo que me decía, los últimos cuatro meses los papeles se habían invertido. Ahora era ella atendía a mis recomendaciones y seguía mis consejos.
Le había llegado a dar el puré con la cuchara mientras estaba debilcita en el hospital, y la sujetaba mientras andaba (o más bien corría, porque cogía buenas velocidades puntas…) en el pasillo, porque me daba miedo que se cayera.

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En los últimos años recuerdo haber visto a mi madre llorar en la incertidumbre que nos causaba que a las 9 de la noche no nos cogiera el teléfono cuando llamábamos.
La he visto sufrir cuando tenía que bajar corriendo a Motril, ya sea porque nadie daba señales de vida por teléfono (alguna vez se dejó la llave en casa cuando fue a bajar la basura, y nos dió un buen susto) o cuando nos llamaba una vecina porque se había caido.
Sin embargo encontré a mi madre bastante bien, y aunque esperé varios días “el bajón”, ese bajón sólo me dió a mí. Ella estaba muy tranquila. Sabía que lo había hecho bien, que le había dedicado todo su tiempo, y es que en los últimos cuatro meses se había dedicado completamente a ella.

Recuerdo los primeros minutos después de la noticia. Iba en el coche camino del tanatorio y sólo pensaba en tonterías, sin darme mucha cuenta de lo que pasaba.

Pensé en la película que le había comprado años atrás porque la había visto reeditada en DVD y sabía que le gustaba, y no la había terminado de ver.

Pensé en que aunque estaba muy dispuesta nunca la había llegado a subir en mi coche nuevo. No se presentó la ocasión.

Llevaba semanas buscando el momento de hacerle una buena foto, y no se la había hecho.

Me acordé cuando me fui a México sin decírselo, porque mi madre le dió largas una semana, y luego le dijo que yo estaba en Madrid. Hablé con ella por teléfono y me regañó por no haberme despedido.

Aunque la última vez que la ví (hacía dos semanas… maldito avión que no cogí!!) sí que me despedí. Le dí un montón de besos y un abrazo, y le dije que iría la semana siguiente (mierda!).

Ahora debería regañarle yo, porque ha sido ella quien se ha ido sin despedirse… !!

Cuando llegué al tanatorio la gente empezó a decirme cosas de “consuelo”. Yo sé que la gente lo hace con buena intención, pero no me consolaba nada.
No me ayudaba mucho que la gente dijera “ahora tienes alguien más a quien pedirle cosas” (creo que es más fácil que me las concediera antes que ahora, sinceramente). O todas esas frases de “ahora está en una vida mejor”. No, no.
Estaba mucho mejor con la sensación de que no había sufrido (se quedó dormida mientras comía jamón), o sabiendo que ella sabía cuánto la quería yo, y teniendo la certeza de que el afecto era mutuo.

Yo no creo en el alma… bueno… creo que no creo. Y también creo que cada vez soy más incrédula.
Creo en cosas, pero no en el alma, no en la vida después de lamuerto, no en Dios, no en los fantasmas, no en el destino. No creo en los viajes en el tiempo.

Así que no creo en eso de “mirar al cielo y hablarle”. Queda muy poético hablar a las abuelas muertas, pero a mí me gustaba hablarle más antes, que me respondía.

Aún así, sí que le hablo.
No como hablarle a un alma perdida en el universo infinito, es más bien hablar en voz alta.
Sólo que hablar con uno mismo no esta socialmente muy aceptado, pero yo es que necesito hablar con alguien inteligente de vez en cuando…