La felicidad.
Ha sido una tarde completita.
Pensé en qué consistía la felicidad.
Así que pare descubrirlo me fuí al parque, a la zona de columpios. Y ver a una niña de ocho años, que es feliz. Y es feliz porque hay llegado a lo más alto del columpio, y ahora da saltitos.
Un chico de cinco, ha conseguido subirse a la cuerda, y apenas a dos palmos del suelo, se agarra con fuerza a un tronco. Ha sido un reto, y lo ha superado. Ha llegado a su meta.
Y una cría de veinte, porque le gusta subirse al balancín.
Y sueña que todavía es Heidi, y que puede reposar sobre una nube blanca.
Desgraciadamente, la no-Heidi, ha tenido que volver y enfrentarse a la programación.