Charlas con dios.
Todos sentimos alguna vez melancolía.. tres whiskis ,un polvo y adios a la tonteria!
A cualquiera que le diga que los lunes y los jueves voy a hablar con dios, me tomaría por loca religiosa (sobre todos aquellos que me conocen y saben lo poco arraigada que soy a cualquier tipo de secta, excepto a la mía…).
No me tengo que meter en una iglesia, ni tengo que arrodillarme, ni siquiera tengo que juntar las manos frente al pecho.
Sólo tengo que tumbarme en una camilla, y hablar de lo que yo quiera hablar.
Conversar.
Yo creo que este dios pagano no sabe más que yo sobre mi vida, y a veces no le hago mucho caso… pero tengo que admitir que con la cantidad de ideas que se me pasan por la cabeza, y las millones de tonterías que digo, deberá hacer grandes esfuerzos por no ir echando siestecitas, y yo debería agradecer tener a alguien que me escuche un poquillo… (bueno, para eso ya tengo a esos amigos que me aguantan, de los cuales no me quejo…)
Por supuesto, si de mi dependiera, yo no pagaría a este hombre (ni de cooooñaaaa), pero la verdad es que dios no me cobra por las sesiones.
Ya sé que eso de hablar con dios suena muy religioso, y que llamar las cosas por su nombre debería resultarme más facil: que los eufemismos son un poco cobardes (se lo comentaré luego a ver que opina). Pero vosotros me soportais, ¿no?
Ya que estábamos, este nuevo amigo que está conociendo todas mis intimidades, está intentando arreglar un puñaito de cosas (qué defectuosa ha salido Tutty!) como mi fobia a las películas de miedo (es una larga historia….) mi obsesión con el contacto con las personas (los escrúpulos, vamos…) o mi “fracaso escolar” (sólo intenta convencerme de que por favor no sea tan floja…) .
Ahora a las cinco me voy con él un ratico, claro que con el sueño que tengo voy a ser yo la que se quede dormida en misa.