Una lapiana y tres pijas.
Que mi chica y yo somos pareja de hecho y pensemos en casarnos es algo que ha pasado las fronteras del secreto entre un grupo de amigos y se ha hecho a eco en un círculo más abierto de conocidos.
De hecho mis amigas se han adaptado a esas bromas que no tienen ninguna maldad y que nos hacen sentir bien. Además de otras utilidades como espantar a los hombres.
Pero lo mejor es cómo reacciona la gente que no me/nos conoce. No me molesta especialmente, pero dice mucho de las personas.
Estaba con un grupo de amigas, un día de éstos, tomando café. Yo no conocía a todas ellas, simplemente no me importa estar con gente nueva.
En medio de una conversación yo dije: “Pues Eli también es más chiquitita” (adoro a Eli y la tengo siempre presente en mis pensamientos). Y una de ellas me pregunta: “quién es Eli?”. Y yo contesto con la mayor de mis naturalidades: “Mi novia”. Me importa poco lo que pensara esa chica en ese momento, total, estaba casi segura de que no la iba a volver a ver… Pero, la reacción fue increible, dos amigas se miraron, y pasaron de un gesto relajado con el cuerpo inclinado, a ponerse rectas y tirar de la camiseta escotada hacia arriba.
No sé si me he sentido mal o bien.
Es que ya estuvieron incómodas el resto de la tarde, y desaparecieron en cuanto pudieron.
Luego, las chicas a las que sí conocía y yo lo comentamos. No estaba muy justificado que yo soltara eso, sólo para probarlas. Pero, en cualquier caso, no superaron la prueba (ni de lejos).