By Tutty
Imaginaos que un buen día aprobáis el carnet de conducir, el examinador te dice “muy bien, aprobado“, y te bajas del coche… y sólo te vuelves a subir como pasajero (o copiloto).
Que todos tus amigos tienen coche propio (quien más, o quien menos), que todos los padres les dejan sus vehículos, ¡excepto a tí!.
Puede ser que esta fuera la última vez que cogí un coche.
Y que llega un día alguien, que después de verte un puñadito de veces… te dice… “Hoy conduces tú!”
¿A tí que cara se te quedaría? 
Como oportunidades de estas, hay pocas (poquisimas), la primera vez me dio vergüencita, pero la segunda ya sí que no… Como probablemente hasta dentro de otros dos años y medio no vuelva a coger otro coche, me he dicho ¡esta es la mía!

Me gustaría deciros… pues todavía me acuerdo de cómo se conduce, y no nos hemos chocado contra otro coche ni una sola vez… ¡Pero no es cierto!
Conduzco fatal, y sí que nos hemos chocado… 
De todos modos, Nauj me ha dejado traerlo de vuelta a casa… y tampoco se ha quejado mucho como copiloto…
:D
By Tutty
No quedan días de verano para pedirte perdón,
para borrar del pasado el daño que te hice yo.
Sin besos de despedida y sin palabras bonitas
porque te miro a los ojos y no me sale la voz
Si pienso en ti siento que esta vida no es justa
Días de verano. Amaral.
Si os soy sincera no he sido muy buena este verano. Por eso me alegra que llegue septiembre, y espero que rompa con todo lo que ha supuesto julio y agosto.
Este verano, sin duda, ha sido el más completo de los que recuerdo. Todos los anteriores se solían llenar de rutina (rutina distinta a la del resto del año) pero no dejaban de ser un patrón de movimientos que marcan nuestra vida.
Estos dos meses he disfrutado de muy buenos momentos, aunque también de otros muy malos.
He tenido una semana de viaje a Londres con dos amigas (cosa que nunca había
hecho), he disfrutado de la soledad (tan querida y necesitada), de un fin de semana en Baza, otro de camping, varias fiestas del pijama, un par de observaciones astronómicas fallidas (ambas igual de desastrosas, pero interesantes y sobre todo divertidas), algún no-concierto, y muchas noches de pasión con mi novia…
Además, he perdido mi tiempo (no hay nada mejor que perder el tiempo con lo que te gusta hacer, aunque no sea nada de provecho). He perdido mi cámara, mi móvil, y muchisimos abrazos
que presté, y no regresaron.
Me he levantado algún lunes pensando (oh! Gracias a Dios, YA es lunes!) después de un fin de semana de esos matan neuronas masivamente.
He tenido la sensación de que las cosas pasaban tan deprisa, en algunos momentos, que podría haber estado varias semanas para asumir lo que ocurría, pero que… ¡no tenía tanto tiempo! (una sensación rara…)
He pasado varios fines de semana de cuatro o cinco días, en los cuales disfrutar de la resaca era un lujo: “Hay que seguir el ritmo, verano del 2005 sólo hay uno”, me dijeron tropecientas-ene veces.
También este verano ha sido el que más amigos he conocido, el que he podido por fín abrirme a los demás, aumentar el radio de amistades. Me he podido dar cuenta de que en el mundo hay muchisima más gente maja de lo que a primera vista puede parecer, y siempre es una maravilla estar con ellos.
He recibido mucho, mucho, pero que mucho apoyo, y cariño. Y además, lo he repartido.
En agosto me he redescubierto, y ahora sé como de vaga puedo llegar a ser (es mi peor defecto!), así que con un leve cargo de conciencia empiezo mis andadas por los primeros días de septiembre.
El día uno me desperté y me dije por fin es septiembre, porque me encanta volver a empezar este mes. Tenía una dulce sensación de tranquilidad. De que mi vida podría volver ahora a tener sus pautas, incluso podría decir “no puedo” otra vez (hasta ahora no lo he dicho, ni una vez en todo el verano, salvo cuando tenía otro plan).
Además, desde mediados de agosto vuelve la vuelta de la vuelta al cole (el Corte Inglés siempre va con un mes por delante que el resto de la humanidad, también para Navidad, San Valentín, el día del padre, de la madre…)
¿A quién no le apasiona la vuelta al cole? Yo me compro una carpeta nueva cada año, decido qué me llama más la atención (mandalas, pegatinas, sellos, fotos, citas, dibujos…) y la forro.
Además me compro lápices de colores nuevos, y me encanta hacer mi nuevo horario…!
Es verdad, en dos semanas ya estoy harta de “lo nuevo”, pero los días previos me encantan…
¿Y los exámenes? ¿No os gustan? Son como carreras ciclistas: preparación, preparación, preparación, y cuando te descuidas ha pasado de largo y te llega el bajón.
Y las fiestas de fin de exámenes, y los botellones de fin de semana, las pelis del domingo, las tapas de San viernes… ya casi casi casi están aquí.