Superando pequeños limites…
Cuando dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa procuro hacerla enseguida. Pablo Ruiz Picasso
Recuerdo que una vez cuando era pequeña y jugaba en el parque García Lorca (porque yo he sido lo suficientemente pequeña como para jugar en ese parque) me dió muchísimo miedo cruzar de un lado a otro de un columpio a través de un tronco en el que había que hacer equilibrio con la única ayuda de una cuerda.
Estaba a unos dos metros y pico de altura… y nunca fui capaz.
Hay pequeñas cosas que estamos dispuestos a superar, y otras que simplemente caen en el olvido.
Ayer, paseando a media noche con Rosa por el parque decidimos acabar juntas con el asuntito del tronco.
No lo hice para que viérais que soy capaz de cruzarlo (con todo mi acojone, tengo que admitirlo), pero como tengo el documento gráfico me encantaría compartirlo con vosotros.
Tendreis que fiaros de mí, cuando os digo que crucé realmente por el centro, y no subí, me hice la foto, bajé me fui al otro lado, volví a subir, y volví a hacerme la foto (Rosa es testigo)
Como no tenemos vergüenza, seguimos en los columpios, aunque nos habíamos pasado 12 y 14 años de la edad máxima permitida. (Es decir, la doblamos con creces)




