Un autógrafo por un bolso.
Principio de Invarianza:
Dos implementaciones distintas de un algoritmo no difieren más que en una constante multiplicativa
¿A qué viene esto?
Si ya has leido el blog de Tresky ,no vas a encontrar mucho más… :D
Tresky y yo hemos quedado esta tarde para comprarnos un par de bolsos (uno para cada una, claro).
Es lo que uno hace un viernes por la tarde, que no hay nada que hacer: quedar y dar vueltas por Granada durante tres horas sin ver tu media naranja convertida en bolso.
En un principio, la típica tarde. Nada fuera de lo normal.
Después de ir a Madre Tierra, y ver tropecientos bolsos, y pasear por la plaza de la Universidad, y ver otros tropecientos, y subir por la calle Trinidad hasta la Plaza Bib-Rambla nos hemos encontrado con el mercado medieval.
El mercado medieval es fantástico. Creo que el año pasado estaba un poco mejor, pero no deja de tener su encanto. Enorme, cada vez más, desde Bib-Rambla hasta más allá de la Plaza Romanilla.
Lo mejor no son los puestecillos de pendientes, pulseras, anillos, colgantes, etc… (ideal para llevar a la novia y que se flipe), lo mejor, sin duda, son los puestos de bizcochos y dulces.
De hecho es lo primero que hemos visto Eli y yo, y no hemos pasado de ahí. Nos hemos puesto a babear, y no sabíamos cual llevarnos… “¡el de naranja!”, “no, tía, el de chocolate!“… “Que no.. el de Santiago”…
Discutíamos por cual comprar, cuando Eli me tira del jersey y me dice:
- “¡¡Tuuutty!! ¡¡Ese es un escritor!!”.
Yo miro al caballero… ¿quién es este tio? No sé…
- Que siiii.. que siiii.. que siiii…
- Eli, dime algo q haya escrito…
- Que si.. que es.. que es… ¡Perez-Reverte!
- ¿¡Qué dices!? No.. hombre…
- ¡Qué si..! ¡qué siiiii!
- Hombre… se le parece…..
Y nos ponemos a seguir al supuesto ¿clon? de Pérez-Reverte y a tres acompañantes más por Granada. (Sí, es que estamos hechas unas gruppies -como dice Tamat-)
Se nos despistan en la calle Príncipe, y nosotras salimos por la calle Salamanca a Reyes Católicos. “Seguro que van a Puerta Real… ¿no?” No, no aparecen. Casi cuando íbamos a reanudar la búsqueda del bolso, Eli grita: “Siiiiii!! ahíiiiiii!!”.
Sí. Ahí estaban los tres paseando. Nos hemos quedado quietas. Y ellos también, han comentado algo (oye, Arturo, te parece bien un café aquí? – Sí, os parece? Bien, tomaremos algo…) y se han sentado en la terraza del HagenDanz (en pleno centro de Granada).
En ese momento, Tutty y Tresky toman la determinación de la tarde: salen corriendo desde Puerta Real, toda Acera del Darro abajo, hasta el Corte Inglés. (¿quién iba a recordar que en allí cerca había -así que me acuerde de primeras- dos librerías que seguro que nos atendían mejor, más rapido, más barato y estaban más cercanas?)
Entramos atropellando en la sección de libros, buscamos como desesperadas, encontramos todos excepto Cabo Trafalgar… ¿dónde está? ¡aquí! ¿la edición de bolsillo, o la de pasta dura? Tía, si voy a tener el autográfo de Reverte en un libro, por lo menos que sea la decente, ¿no? Pero con mis doce leuros en el bolsillo, y mi floji-economía, asumí que todo no se podía tener en la vida -y esa tarde, un bolso, menos todavía- y compré la de Punto de Lectura -blanda-. (Por lo menos era del último libro, que no le he llevado El Club Dumas, o La Reina del Sur, jo..)
Arrollamos de nuevo a los millones de guiris que entran y salen del Corte Inglés, y a los viejecillos. Y subimos corriendo la calle.
Pues allí seguían los cuatro, con su cafelito.
Lo teníamos a tres metros… a tres metros… cuando he dicho… “Tía, Eli, que no puedo! Que me da muchisimo palo!”. Y Eli, en un acto de valentía, ha cogido el libro y se ha acercado… “¿Oiga, es usted…..?” A lo que Arturo (que ya podemos llamarlo por su nombre de pila sin más, porque viene a ser como de la familia con lo majo que es) le ha contestado con una sonrisa de oreja a oreja y ha asentido con la cabeza.
Sí, sí, le ha firmado mi libro, y se ha llevado dos besos.
Y el resto de la tarde lo hemos dedicado a flipar por las calles de Granada, a saltar de los nervios, a llamar a nuestros amigos/enamorados, familiares, y a contárselo a todo el que nos hemos encontrado.
