Amnesia alcohólica.
Porque me conozco.
Me conozco muy bien, muy bien. Y sé que cuando me tomo más de dos o tres cervezas a la mañana siguiente no soy persona.
Y además, me podrían asegurar que he atracado un banco y he violado a tres guiris, que me lo creería. Porque no suelo acordarme, absolutamente de nada.
El viernes salí de tapas. Últimamente, para mí, salir de tapas se está convirtiendo en empezar a las 9 de la tarde noche, y terminar casi cuando amanece.
Así que, como sé lo que siempre pasa, cuando llego (por muy contentilla que llegue) escribo en cualquier sitio, una libreta, un bloc de notas, un resumen de lo que he hecho esa noche. Desde mi alcohólico punto de vista.
¿Para qué? Para que a la mañana siguiente, nadie intente colármela (y asegurarme de que no hay hijos míos por ahí, por ejemplo…).
Así que, el sábado por la mañana, cuando me levanté con un gran dolor de cabeza, encontré en el escritorio una nota que decía:
La sensibilidad es la misma, lo único que cambia es la forma de transmitirla. Juanma.
Creo recordar que cuando Juanma soltó la frase yo estaba sobria todavía. Pero no recuerdo a qué se refería. En cualquier caso, la recordé hasta llegar a casa, y ahora ha quedado inmortalizada.
Quizás dentro de mucho tiempo se haga famosa y aparezca en los recopilatorios de frases célebres de la red.
Además, en mi sorprendente archivo, hallé escrito:
He llegado a las 4.45, mi madre apenas me ha notado que venia borracha.
No he metido a nadie en casa… :)
Pero Juanma huele bien.
Y lo he pasado bien.
Normalmente suelo descifrar sin mucho trabajo qué carajo quería decir. Pero la frase “No me he enrollado con nadie, pero Juanma huele bien”, no para de inquietarme.
¿A qué olía Juanma? ¿A qué huelen las nubes?
Ahora tendré que quedar, como mínimo, con el tal Juanma para olerlo… ¿No? No me voy a quedar sin saber toda la vida cual es el aroma que tanto me inquietó el viernes por la noche…
