Palomitas de maiz II
Durante una hora y media pude ser feliz
comiendo chocolates y palomitas de maiz
sintiendo que era yo el que besaba a aquella actriz.
El cine. Mecano.
El viernes ví Match Point en el cine. Sí, la última de Woody Allen.
Realmente no sé que nos llevó a ponernos de acuerdo para verla. Ellos supongo que el interés por Scarlett Johansson, que por cierto se pasa la peli trincando. Y nosotras… no tengo ni idea…
(Por cierto, os la recomiendo, que estuvo muy bien…)
Ir al cine conmigo suele ser una experiencia desastrosa.
Será que tengo la mente sucia, o que estar dos horas sin hablar me cuesta muchísimo, pero siempre termino haciendo comentarios sobre esos pequeños detallitos… “Mira, lloviendo y con la camisa blanca… ayy! tú verás…”
Pero ellos me siguen soportando. ¿Por qué? Porque ir conmigo también tiene cosas buenas.
Porque yo soy la típica amiga que se lleva la mochila y mete una cocacola para cada uno de mis amigos y hace dos tipos de palomitas a elegir. (Con sal, picantes, con mantequilla, dulces…)
Además, ya tengo el sistema super-refinado de producción masiva.
Hace dos o tres veranos, desesperados por no tener horno (lleva roto desde tiempo inmemoriales), compramos en la playa, un PizzaMaker (por cierto, a nosotros nos costó 6 euros, y lo he llegado a ver por 25 dólares).
Lo compramos en un momento tonto, y llevábamos muchisimos meses sin darle uso, hasta que un día lo saqué de la caja y de la noche a la mañana lo hemos llegado a utilizar más que el microondas. Para pizza, para pan, para paella, para asar cualquier cosa, para hacer pasta, pescado, carne… y palomitas!
El procecimiento es sencillo: viertes un poco de aceite en el cacharro, pones los granitos, y los dejas que lentamente se hagan. He tenido también un palomitero y puedo declarar que esto llega a ser igual de cómodo (aunque en el palomitero se queman menos, porque saltan cuando ya están hechas).
Pues eso, que si un día tienes ganas de ir al cine con palomitas… yo casi siempre me apunto… ¿Qué no? Prueba…
Escucho: Hot Butter. Popcorn. (La del anuncio de Clío)
