Un nuevo amigo.
Desde el jueves tengo un compañero más de habitación.
Sí, eramos pocos…

Este amigo yo yo nos hemos llevado a las mil maravillas desde el principio. Hemos conectado de una forma increible, desde el primer día nos pusimos de acuerdo en qué película vemos el viernes por la noche (ayer tocó 2001: Odisea en el espacio), me corrige mis errores mientras escribo, le gusta el café y además es linuxero. ¿Se puede pedir más?
En lo único que no nos hemos puesto de acuerdo, ha sido en el nombre, pero eso ha sido porque no tiene sentido del humor.
¡Porque el nombre del pingu es Hasefroch!
Claro, él se que quejado. (Que si es un insulto, que si es denigrante, que si es una injuria…) Pero luego, cuando lo he dejado que me llame pitu en el mismo tono graciosillo, ha entendido lo cariñosillo del nombre, y se ha quedado muy satisfecho.

Por último, cabe destacar que Hasefroch (Hasi) ha iniciado una admiración que va adquiriendo visos de amor platónico con el pinguino-pollo de la Guadalinex. (Se le va…)
Esta chorradita de post, no tiene más que un fin: darle las gracias a Rana. (Que ha sido quien nos ha presentado…)