Uno para todas…
No sé si os acordáis de que en algún momento de mi vida declaré mi orientación no-sexual: Yo soy lapiana.
El lapianismo, como alguna vez dije, no implica la homosexualidad en sí, sino que hace referencia a la inclinación no-sexual de Eli hacia Tutty, o de Tutty hacia Eli.
Esta tarde, después de pasar un día muy bueno, de casi envenenarlos al mediodía, y de que alguno se sintiera acosado después conversaciones tan intimidantes como:
- ¿te vienes a comer?
- Bueno…
- ¿Tú usas condones?
- O_o
hemos decidido hacer lapiano a Bodo.

Nosotros, haciendo gala de nuestra excentricidad, vamos a ser una pareja de tres. (Sí, como la peli)
Lo malo de integrar en la pareja a un chico es que aquel chollo de no tener que usar profilácticos se nos ha terminado.
De momento hemos usado alguno que regalaban con un diario universitario…
Indudablemente, lo mejor de ser lapiano es que, cuando en Navidad, tus familiares te preguntan: “¿Qué, tienes novio/a, ya?”. Tú puedes contestar orgulloso: “Sí, tengo dos!“.

