Crónica de un examen…
o cómo hacer un examen (sin tener ni idea) y no morir en el intento.
Un folio en blanco y dos impresos para cada uno. Empezamos a leer la primera pregunta: cuatro puntos. Un verdadero o falso.
Cuando yo aún no había leido la tercera pregunta un par de valientes entregan su examen en blanco. (¡No! ¡Hay que ser fuerte! ¡Resistiré hasta leer la última afirmación!)
Como no tenía ni la esperanza de sacar la décima de punto que me faltaba para aprobar, pensé que en pocas ocasiones podría crear mi propio algoritmo infalible para las preguntas de verdadero y falso.
Algoritmo 1:
Se hace una búsqueda lineal de los elementos “f” o “v” en la cadena de caracteres que forma la frase, y el primero que se encuentre se aplica.
Ejemplo: La segmentación de cauce facilita la programación en L. ensamblador.
Falsa, claro.
Si el elemento no es encontrado, se deja en blanco (vayas a equivocarte y que te reste).
Algoritmo 2:
Se define la distancia “Manhattan” entre letras (número de letras que separan una y otra en el orden natural del alfabeto).
Se mira la primera letra de cada afirmación a evaluar. La distancia manhattan menor con V o F será la que defina la veracidad o falsedad de la frase.
Ejemplo: Las llamadas a microsubrutina salvan el Contador de Programa del computador en la micropila.
|L-F| = 7
|V-L| = 11
Falsa, claro.
Algoritmo 3 (dinámico):
Se piensa una frase coherente. Tu nombre, o lo que te dé la gana. Y con cada letra de ésta se aplica el algoritmo anterior.
Ejemplo:
Tutty quiere a Tux.
VVVVV VVFFVF F VVV
(Se aplica en orden).
Algoritmo 4 (randomizado):
Pones más o menos lo que te sale de los coh… (vas a acertar igual…)
Se puede hacer también con una moneda: si el resultado del ejercicio es negativo, estate seguro: la suerte también te odia a tí.
Ejemplo: VFFVFVVFFVFFVFFFVVV
Nota final:
Si tenía 24 preguntas, y valía 4 puntos el ejercicio, ¿valdría cada respuesta correcta: 0.16666… ?
