La curiosidad mato al gato.
Hace unos dias, cuando por algun motivo inexplicable a mi kernel le entró “panico”, le pedi a uno de mis multiples amantes que me prestara su ordenador para hacer una practica.
Cuando el portátil y yo estábamos a solas en la biblioteca, a mí me picó mucho la curiosidad acerca del número de chicas que compartían al chico conmigo, así que ni corta ni perezosa me fui a la carpeta de logs del messenger.
Se lo tengo dicho a Eli: para no encontrar nada malo, no lo busques.
Si no quieres que la gente te falle, no los pongas a prueba.
Lo digo mil veces, pero como todo: haced lo que yo digo, y no lo que yo hago.
Lo primero que una hace, en medio de este registro policial totalmente ilegal, es ordenar los archivos por tamaño.
Es obvio que no te vas a poner a mirar el log de esas contactas que solo piden ayuda para prácticas, no, hay que ir a lo interesante, y lo interesante siempre está en los archivos gordos (porque tampoco vas a tener a una amante con la que tengas conversaciones de “Mañana a las 10.30 en el GranadaCenter. Vale.”)
Ordenados por tamaño, ahí estaba yo: la segunda.
Ojeo la lista.
Mi log ocupaba unos sesenta megas.
Detrás de mí estaba mi otro correo de messenger.
Y después un primo del acusado.
Y mi mejor amiga.
Está bien.
Pero, había una por encima.
Miro el mail y era algo así como “ana_sexy_3456@…”
Sin lugar a dudas es un mail de tía. De la típica tía que hace despertar sospechas ajenas.
Lo siento, no pude dejar de leerlo.
Anytta dice:
¿Dónde está la cosa más bonita del mundo?
Obviamente Anytta no escribía así de bien, porque nadie escribe así de bien en el messenger.
Anytta dice:
Te echo muchisimo de menos.
Anytta dice:
¿Cuándo vendrás al pueblo?
Anytta dice:
Tengo muchisimas ganas de verte.
Estos son los momentos en los que no piensas que sea una amiga.
Nunca es una amiga.
Una amiga no le dice a tu novio amante que lo echa muchisimo de menos y que tiene muchas ganas de verlo.
A mí me temblaban las piernas, incluso la mano con la que sujetaba el ratón.
Me estaba dando un chungo
Pero Anytta seguía hablando:
Anytta dice:
Cuando te vengas vamos a salir toda la noche de juerga.
Anytta dice:
Nos vamos a pillar un cebollón impresionante.
Anytta dice:
Nos lo vamos a pasar genial.
Anytta dice:
Ya verás.
A mí, me convencía poco que mi loquefuera (había perdido todo lo que podría haber sido en mi vida) se fuera toda la noche de juerga a pillarse cebollones impresionantes a solas con Anita. Ni a pasarlo genial. Ni a ver nada.
Estaba a punto de cerrar el portátil, casi con lágrimas en los ojos, cuando leo la siguiente línea (creo que soy masoquista).
Anytta dice:
Oye, oye, oye… ¿estás?
Anytta dice:
Dime algo cuando estés.
….
Laura dice:
¡Ya estoy!
Laura dice:
Dime, guapa.
Efectivamente.
Mi cerebro tardó unos segundos en percatarse de lo que ocurría.
Y mi corazón algunos más en calmarse.
Mi amante (ya había recuperado su puesto) no se llamaba Laura. Laura era su hermana. Que se conectaba desde el mismo ordenador y desde el messenger, pero desde distinta cuenta.
Pero todos los logs se grababan en la misma carpeta.
Cerré el archivo, cerré la consola. Cerré la tapa.
Y nunca más volveré a registrar nada.
