Un look ártico para Estefi.
Estefi tiene 20 años y toneladas de ropa.
Es una asidua consumidora de tiendas como Tintoretto, Bershka, Torero, 13, Blanco, Mango…
Hace algunos viernes, de shopping con sus amigas, y haciendo su recorrido habitual por las tiendas de la calle Recogidas entró en esa tienda cuya ropa parece que compite por tener mayor número de agujeros, o tenerlos en el lugar más raro.
Aunque no era muy de su estilo, Estefi ojeó las prendas.
Su armario se había llenado esta primavera de ropa rosa, así que fué directamente a un montón de camisetas de ese color.
Hubo una que atrajo especialmente su atención. Era muy bonita.
Era rosa, sí, como todas las que le gustaban. Pero esta llevaba el dibujo de un pingüino.
Rápidamente llamó a una de sus amigas “Meri, Meri. ¡¡Mira que superfashion!! Y haría juego con mis braguitas de osos polares.”
A Meri también le gustó la camiseta. “¡Qué super guay! Llevarías un look ártico.”. Estefi enseguida dejujo: “Meri, el año que viene ese pingüino será más famoso que el gatito de Hello Kitty, el perrito de Chipie, o el cocodrilo de Lacoste, o la muñeca de Pucca, así que me la voy a comprar YA y voy a superarrasar” .
Estefi entró en las discotecas más de moda con su ceñida camiseta, y ligó con chicos igual que siempre, las siguientes semanas. A todos les hacía gracia su pingüino, y su idea de convertirlo en el pingüino más famoso de todos los tiempos llevándolo encima.
Hasta que un sábado Estefi y sus amigas fueron de botellón al Hipercor.
Bajo la H (de Hipercor), en medio de la multitud, un chico con gafas y cara de empollón se le quedó mirando las tetas. “Meri, Meri, que ese friki me está mirando.” Meri no sabía cuál era el problema. Estefi, como si fuera la primera vez que te mira un tío… si no te interesa, no lo mires..
Aún así la situación resultaba desconcertante.
Sabía cuál era el estilo de chicos que la miraban, y no eran precisamente así. El muchacho se le acercó, y ella no podía salir de su asombro. “Hola…. me llamo Pedro… soy informático” . Ella no sabía como echarlo, no quería ser incorrecta, pero los informáticos eran raros. Raros. No quería charlar. Pero Pedro no se iba, y le empezó a hablar de cosas de su carrera. ¡Qué tio tan pesado!
La situación se empezó a repetir frecuentemente. ¿Por qué de repente atraía a los informáticos-frikis-plastas de toda Granada? ¿Era la camiseta del pigüino? ¿Atraía su look ártico a todos los chavales que no le interesaban?
Un día, paseando por la calle, entre la multitud, vió a una chica alta y morena. No le hubiera llamado la atención sino hubiera sido porque llevaba un tatuaje. Y el tatuaje ¡era su pingüino!.
Era desconcertante, porque nadie se tatúa a Pucca, ni a Kitty. Porque por mucho que te gusten, porque ellas pasan, y tu tatuaje queda.
¡Oye! ¡Oye! Tú.
¿Qué?
¿Por qué conoces el pingüino?
O_o. ¿Tux? Salgo con él… jeje…*
Pero Estefi no lo entendía. Claro que no.
¿Qué? Llevas un tatoo… ¿Está de moda?
o_O. No es una moda. Es una forma de vida.
¿qué?
Estaba claro que Estefi no lo entendía, así que Tutty le explicó qué era Tux, y qué era Linux.
Pero… aquello no le gustó.
No le gustaba el pingüino. No le gustaba que no se fuera a llevar al año siguiente. No le gustaba no ponerlo de moda, no ser la primera. No le gustaban los otros sistemas operativos.
No le gustaba que su pingüino ya fuera famoso en el mundo informático.
Ya no quería su camiseta de look ático.
Fué a tirarla a una papelera, pero antes me preguntó… ¿Tú quieres mi camiseta?
¿Qué? ¿Rosa? ¡Nooo! :S
Pero siguió hablando conmigo, y me contó la historia de su camiseta.
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* Tux es el nombre de Xavi del IRC, pero tú tampoco tienes por qué saberlo…
Por cierto, la camiseta, por si alguien no se lo cree, está en 13. En la calle Recogidas. Ayer, Rosa y yo fuimos a contrastar fuentes y la vimos.
