Ya están aquí…
(Atención, que esto es un chunguipost!)
Es el momento.
Uno se da cuenta de que difícilmente va a haber salvación.
Nos hemos tirado todo el cuatrimestre entre Semana Santa, cruces, puentes, macro-botellones, y otras fiestas de guardar, más sus correspondientes resacas, y juramentos: no vuelvo a beber alcohol.
Y ahora, llegan los agobios.
En tres semanas tengo que entregar diecisiete prácticas, más o menos.
Relaciones completas de ejercicios, programas de para codificar, prácticas con exámen de las que no he ido en todo el cuatrimestre a clase, exposiciones obligatorias, y gramáticas enórmes que no hacen lo que tienen que hacer.
Mientras sigo con mi agenda llena.
Muchas tareas, pocos días, y menos tiempo.
Y la leve astenia primaveral.
Y éso es sólo el principio, porque después tengo un par de exámenes semanales, hasta finales de junio.
Yo ya sé que es imposible cumplir mis plannings.
Y a veces me pongo a estudiar algo, y caigo en que ya me lo estoy estudiando para Septiembre…
Y éstas son las fechas en las que más cosas surgen. Más ideas llegan. Más excursiones quieres hacer, y más te planteas lo poco que estás viviendo la vida.
Y sacas un esfuerzo sobrehumano y plantas los ojos en los apuntes en busca de una chispita de concentración.
Todos tenemos nuestras presiones personales, unos en forma de unos padres exigentes, otros en forma de paciencia desesperada, y otros en forma de ilusiones que llegarán justo cuando firmemos (entre la última semana de junio, y la primera de julio) el último examen.
