Sierra Pandera
Por mucho que suene a culo, no, no es un post pornográfico. Es solo un coñacillo de post normal y corriente.
Después de tres años sin pasar, hoy la etapa 18 de la vuelta ciclista a españa vuelve a acabar en Sierra Pandera, una pequeña montaña que esta muy cerca de Los Villares, y yo con lo aficionado que soy, me lo estoy perdiendo. Arggg.
De la vez que me pasee por allí (allá por el año 2003) tengo bastantes recuerdos.
La noche anterior a la etapa, a mi amigo Álvaro y a mi, hablando sobre Sierra Pandera, se nos ocurrió ir, pero como siempre lo decíamos en plan cachondeo, nos sorprendió mucho que mi padre accediera a llevarnos (o_O iuju! gracias!).
Ya no recuerdo cuanto duró la felicidad, supongo que, unas 12 horas (las horas de sueño y el viaje hasta los villares) porque al llegar y ver que nos tocaba subir a pata unos ocho kilómetros de paredes (si, si, paredes!) hasta la meta….se te caia el alma al suelo y se dejaba arrastrar hacia abajo por la gravedad…Pero bueno, con un par de cojones piiiiiiiii y medio (se puede decir cojones? No, no se puede…) echamos nuestro par de horitas subiendo a pie hasta la cima de la Pandera, a unos 50m del final (ya que estabamos separados de la meta por la gran valla de los VIP) y mientras esperabamos que llegaran los ciclistas, Alvaro y yo nos dedicamos a tontear, con los globitos y las manoplas que nos iban dando las animadoras de La Vuelta.
Mi padre, por su parte, intentaba conseguirse una sudadera de cualquiera de los equipos que pasaban por allí, intentando hacerle la pelota a los que las transportaban para luego dárselas a los ciclistas en cuanto llegaran. Pero no lo consiguió y le dio un poco de rabia…xD
Sobre las 4 de la tarde, los ciclistas empezaban a subir el puerto y uno de los helicópteros de seguridad arrasaba con todos los “quitamiedos” y las vallas que protegían a los ciclistas de salirse del carril en el último tramo de la subida (ya que es estrechísimo) y pudimos volverlas a colocar más o menos como estaban mientras subian y no, pero los ciclistas no podían estar todavía totalmente seguros….quedaba superar el peor de los riesgos: el fanatismo extremista de Álvaro, que empezaba a impacientarse y a planear ideas de lo más pintorescas, como plantarse en calzoncillos en mitad de la cima de la montaña y de las cámaras de TVE…
Mientras me contaba su plan, llegaron los tres ciclistas de Cabeza: Roberto Heras, Oscar Sevilla y otro más…del cual, por culpa de la gran cantidad de estupefacientes ingeridos desde entonces, no recuerdo el nombre… Y empezamos a aporrear con ganas las vallas, a chillar y a berrear, como lo haría ese tío de los Serrano. Alvaro además aporreó (sin querer) a Oscar Sevilla (que se desequilibró un poco…pero no llego a caerse) y se puso blanquísimo despues de ver lo que había hecho o_O.
Con el cachondeo de matar a ciclistas y demás empezamos la bajada de la montaña, fijándonos bien por los laterales de SierraPandera, en busca de botellas de agua…y ambos conseguimos: Alvaro, del Cofidis, y yo, del U.S. Postal S. Estas botellas y un cartel de 5 km a meta que nos cargamos son los recuerdos físicos que nos quedan del viaje, que fue el mejor de todo el verano.
Por cierto, desde entonces esperábamos que volvieran a Sierra Pandera para hacer la escalada en bicicleta en vez de a pie…