Teodoro Guerrero.
Hace cinco años, el verano del 2001, encontré este poema y lo escribí detrás de una postal (una postal muy bonita, que ya os escanearé).
Ahora, otoño del 2006, me ha parecido que lo escribí para leerlo hoy.
El fuego de una pasión,
muy tarde, o nunca se apaga,
aunque en el pecho se haga,
pedazos el corazón;
porque el alma enamorada
que aparece fría y muerta,
se reanima y despierta
al calor de una mirada.
Teodoro Guerrero.
//de limpieza.