Desórdenes.
No hay nada como una buena sesión de DDR (con canción de seis pies incluida), una ducha, y un post sin estrenar para escribir bien.
Aunque la falta de inspiración de la que me quejaba hace unos días, no es mi principal problema hoy por hoy. Escribo. Escribo. Y escribo mucho.
Tengo una libreta nueva, naranja (como mi nueva compañía de móvil).
Y en un par de días he llenado la mitad.
Escribo pensamientos fugaces, que creo que no van a volver a pasar por mi cabeza.
Escribo largas reflexiones que he recapacitado mientras ando, o mientras voy en el autobús. O conduciendo. O en la ducha, en la cena, o incluso mientras miro la tele (sin verla).
Escribo en bancos, en escalones, apoyada en árboles, en el asiento del autobús, en el escritorio, e incluso mientras chateo por messenger.
El problema de todo eso… bueno, uno de los problemas (a parte de que las ideas se suceden sin ton ni son, llega una, otra, otra… sin orden ni concierto) es que no son cosas publicables. No son leibles, ni enseñables.
No son cosas de las que me sienta orgullosa. Son ideas retorcidas, malvadas, odiosas y que muestran a una yo bastante poco equilibrada, centrada y orientada.
Y todo esto, ¿para qué?
No para disculparme por no escribir. (Que tampoco tengo la culpa).
No para daros la brasa, justificándome a mí, ante yo.
No para…
Sí para nada.
¡Ah! Para nada + por si veis algún post un tanto rarillo próximamente, es sólo eso. Intentar guardar todas esas sensaciones como en un frasco.
Puede que no sea un buen momento, pero quizás dentro de 10 años (o 12) quiera saber cómo me sentí en aquel cambio tan radical, tan desconcertante, tan… cambio a los 22. Y me haga gracia a mí misma (por qué no?). Sobre cosas más serias he escrito, y mucha gracia que me he hecho… ;)
¿Cómo pintarías tú el desorden?
PD: Para quien no lo sepa, no puedo poner más imágenes en flickr (me he pasado de las 200), y hasta que busque una alternativa, me temo que no ilustraré los post.