Rebajas
Cada vez que voy de rebajas me digo…
nunca más, nunca más, nunca más.
¿Nunca más?
Hasta el año que viene, por lo menos…
Además de volverse loca la gente y comprar todo lo que se ponga por delante
//he oido declaraciones como “Yo me lo llevo, y me lo pruebo en mi casa, y si no me está bien… lo devuelvo”
se vuelven como aves rapaces
//o carroñeras.
Yo este año practiqué lo típico de la gente con mucho tiempo.
El viernes por la noche (a las 9) ví unas botas y una falda.
Me las probé, me gustaban.
La falda la requetescondí un poquito. Y las botas me las reservaron a mi nombre.
Y hoy he ido a tiro hecho.
Sin mirar como me quedan en esos probadores con diez personas esperando.
Sin pelearme con las señoras por ver quien mira primero la talla.
- Perdone, ¿unas botas a nombre de Tutty?
- ¿Quiere probárselas?
- No hace falta…
Tarjetazo.
40 € menos que el viernes.
y 10 minutos.

