Mojando en el café.
Los domingos por la mañana sirvo cafeses en un bar.
El bar, era un bar, hasta que el dueño descubrió el negocio de los churros con chocolate los domingos por la mañana, y decidió contratar un empleado sólo para ésos días. (¡YO!)
Para una persona sóla, y servir desayunos, la distribución es la más pésima del mundo, porque tanto la tostadora, como la cafetera están en la parte de dentro del bar (donde la cocina), y la mitad del tiempo en la barra no hay nadie.
El caso es que con cinco personas a la vez, el agobio es palpable. Y ni te cuento cuando vienen más. Y cuando la gente se pone caprichosa, ya…
Pues hoy me viene una pava y con el bar llenísimo, me pide media tostada mixta pero sin miajón por favor, con margarina, y con la mermelada de fresa. Y un café con leche, pero con la leche desnatada. Y no muy caliente. Y con sacarina.
// ¿Quién no recuerda la mítica escena de la cafetería de “Cuando Harry conoció a Sally”?
// No, la del orgasmo no…
Yo no sé si la gente que pide la tostada sin miajón, piensa que tengo una máquinita que desmiaja el pan, pero no… yo… lo quito con la mano.
El caso es que justo cuando acaba de salir la tostada de la tostadora, me acuerdo que la tía quiere el pan sin miajoncito…
Meto todos los dedos en la tostada, y tiro (sí, y tú como quitas en miajón?).
Pero quemaba.. ayayay, que me quemo! y he “lanzado” el miajón a la encimera de la cocina, deseando que se fuera lo más lejos posible de mis achicharrados dedos.
Pues al caer ha hecho… “plof”.
Un sonido muy rarisimo para un miajón de pan.
Miro, y ni a caso hecho.
El miajón en todo el café con leche desnatada, no muy caliente y con sacarina.
//Sí, me ha entrado la risa…
El bar llenísimo, y yo sin tiempo de hacer otro café.
Tú también hubieras hecho lo mismo.
He metido la cucharrilla, he sacado la bola de pan, le he puesto un poco de más leche, y… he terminado de untar la mantequilla margarina y la mermelada de fresa.
¡¡Un café -con pececitos- y media mixta maaaaaarchando…!!!
