Bromas…
…pesadas que te gasta la vida un 28 de Diciembre.
Tengo un amigo que se ha enamorado.
Cosa que si lo piensas no resulta tan sorprendente como para que sea motivo de un post… porque… ni siquiera es de mí. ;)
Y además la chica destinataria de todo ese amor no siente lo mismo.
¡Es un amor unidireccional!
Mi amigo se está desviviendo. Realmente pienso que se muere.
Está poético, y no quiere comer, y no quiere dormir.
Y la chica… la chica lo flipa.
Lo flipa en colores.
Porque… seamos sinceros, le ha caido un marronazo.
Que si ya es suficiente con aguantar al plasta de turno que te diga que sólo vive por tí, que si nadie te va a querer más que él, que lo intentes sólo un mes…
Imaginate a los plastas de los amigos del plasta (que además son también amigos tuyos) hablándote maravillas cada vez que pueden del prenda.
El hecho nos ha salpicado un poco a todos los de la pandilla, en mayor o menor medida.
Claro, a todos nos pone tristes que un amigo lo esté pasando tan mal, sobre todo por la Navidad, por el tiempo de paz, de amar, y eso.
Y, desde mi punto de vista, poco comprensivos estamos siendo con la pobre chica, que si comerlo ni beberlo se ha quedado sin planes de nochevieja porque la culpamos (un poco) de hacerlo sufrir.
Ahora tenemos un amigo que no puede ver a una amiga, y tenemos que elegir.
La chica no ha hecho nada malo, pero el chico necesita nuestro apoyo.
Encima tenemos que asentir con la cabeza con los comentarios del corazón herido “es que es una zorra, me dió esperanzas…“. Todos sabemos que ni le dió esperanzas, ni la chica es mala persona. Pero tampoco se lo puedes decir directamente.
Tampoco le puedes decir un montón de cosas más.
Queda feo soltarle algunas verdades a un amigo que nos amenaza con morirse si no consigue a la chica de sus sueños.
Como que la chica no es mala, que no ha sido mala contigo, que tampoco ella tiene la culpa de que tu te hayas montado un castillo en el aire, que ella no ha hecho nada, y no se merece pudrirse en una esquina. Que estás montando un dramón desmesurado. Que tu vida sigue, lo quieras, o no lo quieras ver. Que no se te ha desmoronado una vida ya preparada en común, que ni siquiera tienes momento románticos que recordar, ni cartas de amor que releer, ni ciudades prohibidas que ya no podrás volver a visitar.
Son esos momentos, en los que yo soltaría a cualquiera lo que Oscar me decía:
“¿te pego un puñetazo?” .
Totalmente insensibilizada, después de cuatro fracasos sentimentales en lo que va de año (a 28 de Diciembre de 2007, y no descarto alguno más antes de que termine), me entran ganas de mirarlo a los ojos y decirle muy clarito: Si no eres feliz, no es culpa de nadie. Es culpa tuya.
Pufff… que post tan navideño.
