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Feb

24

Mind the gap.

By Tutty

Tengo una camiseta de pone eso: Mind the gap.
Es una frase hecha que se ha convertido en característica de la ciudad de Londres.
Recuerda a los pasajeros del metro la distancia que hay entre los trenes y el anden, sobre todo en las estaciones curvadas, donde el “gap” puede ser más grande de 40 centímetros.

Hace unos días viendo Notes on a Scandal (Diario de un Escándalo), una de las protagonistas, Sheba (Cate Blanchett) comenta que su padre siempre usaba la frase “Mind the gap” para advertir “the distance between life as you… dream it and… life as it is”.
(Cuidado con el hueco, donde el hueco es la distancia entre la vida que sueñas, y la vida tal y como es)

Pensaba, boca a bajo, en el sofá, que la citada distancia (llamémosla “el gap”) es inevitable.
Tiene que exitir.
Pero tampoco debería ser muy grande, porque no siempre podemos saltar tanto.

Feb

17

17 de Febrero de 2008.

By Tutty

Sólo queda una horita para que termine el día…

febrero 2008

En genial tener a tanta gente que te quiere cerca.
(Hasta se me ha saturado la bandeja de entrada del móvil!)

Feb

16

Grandes citas

By Tutty

Un señor obrero en las noticias regalaba a toda España esta gran frase:

¡¡¡Aaaaaaaaayyy… siiii fueeeeeeeeras bollicaaaaao te comíaaaa hasta el cromoooo!!!

Feb

15

Los pingüinos también vuelan.

By Tutty

Hassy viaja en primera línea en mi coche, pegadita al cristal. Tanto, que un día nos vamos a chocar, se me va a estampar contra el parabrisas.
Hasy

El otro día, un acelerón inesperado, cuesta arriba, Hasy “voló” literalmente desde el salpicadero a la bandeja del maletero… a lo que entre el susto y la impresión mi copiloto exclamó:
¡Para que luego digan que los pingüinos no vuelan!

A mí me entró la risa, y el coche se caló.

Feb

10

Lengua y Literatura.

By Tutty

Lengua, pero mucha lengua.

Cuando estábamos en 2º de Bachillerato la profa que nos aguantaba, en uno de esos ataques de lucidez le dió por ponernos una poesía de Rafael Alberti para hacer un comentario de texto.

Un comentario de texto debe incluir, entre otras cosas, un análisis del significado del poema, de los recursos literarios, si conoces la vida del poeta intentar relacionarlo con algún dato, interpretarlo…
En fin, todo lo que se te ocurra, y más.

La poesía venía de Entre la espada y el clavel, que Alberti escribió entre 1939 y 1940, y se llama Cúbreme, amor, el cielo de la boca.
Vale la pena transcribirla:

Cúbreme, amor, el cielo de la boca

Cúbreme, amor, el cielo de la boca
con esa arrebatada espuma extrema,
que es jazmín del que sabe y del que quema,
brotado en punta de coral de roca.

Alóquemelo, amor, su sal, aloca
tu lancinante aguda flor suprema,
doblando su furor en la diadema
del mordiente clavel que la desboca.

¡Oh ceñido fluir, amor, oh bello
borbotar temperado de la nieve
por tan estrecha gruta en carne viva,

para mirar cómo tu fino cuello
se te resbala, amor, y se te llueve
de jazmines y estrellas de saliva!

Cuando nosotros leimos aquel poema, y nos dispusimos a analizarlo, al 90% de la gente nos pareció pura pornografía. No había más vuelta de hoja. Las risas ahogadas en medio de un examen, y empecemos con las metáforas.

Yo, y mi santa inocencia, sólo ví un beso.
Un clavel que eran los labios,
el cielo de la boca…
la espuma, la saliva,
la flor que era la boca…
los besos en el cuello…

Pues fui la única, creo yo.

Decía nuestra profesora que se enrojecía leyendo los exámenes de las cosas que habían puesto algunos. Hay quien vió sexo sin precaución, una felación, un cunnilingus… los que traducían en forma de novela erótica toda la poesía, quien sólo se limitaba a explicar que era lo de “la nieve que brotaba de la lancinante flor que desbocaba en un capullo (de clavel, claro )” .

Ahora, en perspectiva, saco dos conclusiones:
La primera es que yo era muy buena, muy buena. Y que la mente suciiiia llegó, por lo menos, en primero de facultad.
La segunda es que… o mi profesora era más buena que yo aún, o era malísima y retorcida, y nos puso una trampa en la que cayeron los chavales, como quien cae cuando jugamos al “yo nunca he…”

Feb

4

El curioso caso de los autobuseros de Granada.

By Tutty

Dicen los no-granadinos que a los granainos nos corre la malafollá por las venas.

En parte es normal, porque lo primero que hacen los visitantes, cuando el autobús los deja en la estación de autobuses, o en el aeropuerto es coger un autobús.
Y los autobuseros son un especímen autóctono de la zona: como los nuestros, no hay otros.

No hace falta, ni que cuente una anécdota para apoyar la teoría, cualquiera que haya tomado un autobús en esta ciudad lo sabe.

Lo curiosisimo, es lo que el otro día me pasó.
Venía de la facultad de informática (de recoger el título, por cierto, y decidí ir en autobús -aunque ya tengo coche, pero prefiero usarlo para otras cosas más necesarias-)

Iba el conductor, con su volante, y sus cosillas, y a su lado, por fuera de la cabina, un compañero que tendría que relevarlo unas paradas después.
El compañero que no iba trabajando, era la persona más amable y simpática del mundo: orientando a la gente (¿donde me tengo que bajar para ir al urende? – en cinco paradas señora, cerca del río ), aconsejando sobre las líneas (¿éste pasa por el alcampo? – No, señora, coja usted del 5, y en el otro sentido, que es mejor-), dándole conversación a la gente que compraba el ticket (Que pase usted un buen día….), ayudando al señor mayor que no encontraba el bonobús (No se preocupe, acerque el bolsillo a la maquinita, que ya lo encuentra ella sola….).
Curiosisimo.

Unas paradas más allá, más o menos en la de Neptuno terminó el turno del compañero, y se intercambiaron. El colega que iba conduciendo se bajó, y el simpático entró en la cabina.
Primera cliente del día, que va a pagar su billete con un billete de diez euros.
Primer bufido: ¿Es que te crees que soy un banco?

O_o

Feb

2

Clientes.

By Tutty

Reunión formal, con llamémosle c1 (cliente 1), c2 (cliente 2), e1 (empleado 1) y yo (que soy empleado 2).

c1: Estos departamentos, desde mi criterio, no tienen suficiente envergadura para ser tratados individualmente.

yo (pensando): Que palabra más buena. Envergadura. Suena super bien. En – verga – dura.
¡¡Dios mío!! ¡Es subliminal!
Me entra la risa, y necesito morderme el labio para no reir.

c2: Tienes razón, ¿a tí que te parece?

yo: Una posible solución sería asociar un departamento sin tanta envergadura a un departamento más grande, para que le sirva como… apoyadura.

Mi compañero me ha leido la mente y también se aguanta la risa.
¡Qué par de salidos…!

Feb

1

de 23 a 33…

By Tutty

Como ya muchos sabíais, cada año, entre el 17 de Enero y el 17 de Febrero me auto-escribo una carta contando qué es de mi vida actual… que se supone que abriré diez años después.
Ya he hecho referencias a estas cartas, una vez, dos veces y tres veces.

Y estamos justo en esa época del año, en la que tocaría escribirme una carta larguísima.
Y por primera vez en trece años estoy tan agobiadisima y a tope de trabajo que no lo estoy haciendo.
Así que no sólo me siento culpable por hacer millones y millones de cosas que tengo pendientes, y no hago, sino por aquellas otras que me apetece hacer, y tampoco tengo tiempo.

Las clases, el trabajo, las becas, y las cervezas.
Casi podría resumir así mi vida.

: )