Una leonera para una leona.
Hace unos días, o tal vez unas semanas, o tal vez unos meses, porque ya no sé en qué día vivo… empecé a ordenar mi habitación.
Saqué todos los apuntes del armario, todas las carpetas, los folios, las fotocopias.
Todo lo que alguna vez pensé que podría ser útil volver a leer, estudiar, mirar. O simplemente todo lo que me dio pena tirar. Los apuntes “en limpio” de todas las asignaturas del bachillerato y la carrera.
Iba a meterlos en una caja, y no encontré ninguna.
Los amontoné un poco esperando la caja ideal para meterlos en el trastero. El trastero es ese sitio en el que uno mete las cosas para no sacarlas más.
Pero no sé cómo me fui de casa. Sin más.
Y así dejé mi cuarto, hecho una leonera.
No aparecí… más, pero cuando vuelva, dentro de unos meses, allí estarán esperándome.
[Aquí sólo son las 18.40 de "ayer"]

