El viaje a México (Parte I de IV)
Un lunes, tres días después de saber que me iba de España, a las diez menos cinco de la mañana, cogí un Iberia Granada – Madrid como comienzo de un viaje en avión de 14 horas, hasta un nuevo cliente mexicano donde iba a trabajar por lo menos los próximos tres meses.
Nos esperaba, además del Granada – Madrid (1 hora), un Madrid – México D.F. (11 horas) y un México D.F. (1 h y media).
El principio no fue mal, aunque llegué cinco minutos antes de que terminara la facturación (algo justillo, sí). Pero el avión no salió con retraso, fue tranquilo. Demasiado tranquilo. Ni turbulencias, ni nada.
Yo tengo una teoría empírica que dice que los viajes largos que comienzan bien, no terminan tan bien.
Y mi abuela dice que la vida (y podríamos ampliar al resto de los subconjuntos de las vivencias) es como un pepino… que “si no te comes el culo al principio, te lo comes al final”.
Una adaptación buenísima a lo del Ying-yang, he pensado yo siempre.
Pues después de empaquetar la maleta,
//que en realidad no es “empaquetar”, si no “plastificar”
//(que es una nueva y segurisima forma de hacer que tu maleta pierda todo el glamour que podría darte Sansonite y dejarla con el de la típica maleta de los chinos).
hicimos unas dos horas de cola hacia el mostrador de facturación, mientras veíamos un mensaje que decía “Vuelo AM002 retrasado. Embarque a las 18.30″, y otro que “Vuelo a Cancún facture en los mostradores 136-139 de Spanair”.
Yo le decía todo el rato a mi compañero de viaje “Que nuestro vuelo está retrasado”, y él “que no, que es el de Cancún”
Hasta que fuimos los siguientes, y cuando ya estaban puestas las maletas en la cinta le preguntamos “¿Es nuestro vuelo el que va con retraso?”
Pues sí.
Pues no cogemos la conexión que va a Monterrey desde México City. ¿Qué hacemos?
El chico del mostrador, que se llamaba “Ebay” (o por lo menos eso entendí yo) nos dijo que podíamos irnos en ese momento y pasar la noche en México D.F. y coger un avión a las 9 de la mañana que iba a Monterrey. O bien nos quedábamos pasando la noche en Madrid, y nos íbamos a las 12 de la noche del día siguiente en un vuelo directo Madrid – Monterrey.
// Si mi vida fuera uno de esos libros de “Elige tu propia aventura” tendríamos que elegir entre pasar la noche en México D.F. o pasarla en Madrid.
// Para pasar la noche en México D.F. vete a la página 5.
// Para pasar la noche en Madrid, vete a la página 10.
// Cuando uno lee estas cosas tiene que saber, que elijas lo que elijas siempre terminará mal. Pero a las malas, México D.F podría terminar en secuestro Express, y Madrid… pues lo que tiene una ciudad conocida y aburrida…
Ese vuelo directo (MAD – MTY) es el ideal. Además de no pasar una noche solos en una ciudad extranjera, el directo suele permitirte dormir toda la noche (mucho mejor que viajar de día) y además no hay que hacer escala, ni coger conexiones.
Así que nos quedamos esa noche en Madrid.
