El mercado del puente del Papa y las Grutas de García.
(Mail a las chicas de Omega, 13/10/08)
Nosotras hoy no tenemos puente, por muy hispanos que sean los mexicanos, ellos no celebran el Día de la Hispanidad.
//como los catalanes, pero en independientes
(Ellos tienen un de “Día de la Raza” (Columbus Day) en conmemoración del avistamiento de tierra el 12 de Octubre de 1492)
Pero no la pasan a lunes, y claro a nosotras no nos ha tocado, ni la hispanidad, ni la independencia. ¡A currar! ¡A currar!
: – )

Menos mal que a lo mejor celebramos Halloween (un sábado!), y la Virgen de Guadalupe (ándele!).
Este fin de semana estuvimos en dos mercadillos enormes de México. Estuvimos en dos, porque mientras Pamela se fue derechita a uno de artesanía, Sergio, Rubén y yo os metimos en otro. Porque esto de no saber los nombres de las cosas, y fiarte de las del hotel es un lío.
Pues por lo menos el mío era enoooooooooorme, enoooooooooorme, enooooooooooooorme….
Eran como los puestecillos de nuestra marcha verde, unas 40 filas x 30 puestecillos cada fila: vamos 1200 chambaillos que vendían de todo…
El mercado creo que se reconoce por el puente que está justo encima, que se llama “Puente del Papa“. Y el mercado es el “Mercado de Pulgas”. Aunque la verdad no sé si el nombre es genérico, o de ese mercado en concreto (creo que lo primero).
// Nota mental: volver al puente a hacer fotos.
No hice fotos porque me dijeron que en cuanto te descuidabas te quitaban hasta el reloj, así que no me llevé la cámara de fotos (lo que me faltaba era perder la cámara de fotos.. ).
El sábado por la mañana estuvimos más o menos entretenidas con eso, y por la tarde nos metimos en un centro comercial (Centro Comercial Plaza Fiesta San Agustín – Sí, es que aquí todo tiene un nombre muy cortito…-) para que Rubén y Sergio se compraran un juego para la PSP, de los que pueden jugar los dos, uno contra el otro. (Cuatro horas en la tienda para comprar el jueguito!! XD)
El domingo cogimos agarramos un autobús (hay que tener mucho cuidado con el verbo coger aquí) y nos fuimos a un pueblo que se llama García, que tiene unas grutas famosillas por aquí.
Hay dos opciones para subir a las grutas. La primera, que no pagas nada, sólo los $45 de la entrada a las cuevas, y subes andando. Es como una hora andando por una cuesta bien empinada. La segunda opción es subir en telesférico. Y son solo $20 más (como un euro y medio)
Pues en telesférico, ¿no?
Después de esperar tres cuartos de hora (porque cuando los mexicanos dicen “un telesferico” es uno, es decir una cabina) a que bajara, entramos, y empezamos a ver que se mete más gente. Y más gente. Y más. Y cuando somos unos 25 alli dentro, y pensamos… como entre uno más… me parto la cadera con la barandilla. Pues entraron otros cinco más. Y up! Parriba, parriba!!
Las grutas eran como las cuevas de Nerja, vamos… pero todo se parecía a algo con motivo religioso. “El crucifijo”, “el infierno”, “la gloria”, “el árbol de navidad”. Y de verdad que era echarle mucha imaginación en algunas… Tú veias un palote, y te decían “esa es la mano del demonio!!” (bueeeeeeeeeno…..)
Y es que aquí son muy religiosisimos… De hecho todos los taxistas tienen como mínimo un rosario colgado del espejo retrovisor (y hasta cinco he llegado a ver, más una estampica, más…. coño! que así no ves por el espejo!! ¿pa qué quieren el espejo? es un misterio…)
Pues de las cuevas, después de la experiencia agobiante de la ida, yo pensé que por muy largo que fuera el camino hacia abajo… no sería tan eterno como los dos minutos del telesférico.
Así que nos bajamos andado.
:-O
Cuando llevábamos unos 45 minutos, y estábamos todavía a la mitad de la altura total, Pamela y yo decidimos “coger agarrar atajos”. Meternos campo a través sin seguir el camino, entre las rocas y las malezas.
Mucho más corto, un par de casi-resbalones, y abajo llegamos.
Lee cómo bajamos de las Grutas al pueblo
Estuvimos comiendo en el pueblo, donde nos pusimos púas, sobre todo Pamela, que tiene su hambre habitual, porque ha descubierto lo rico que está todo en tortitas, y se come cualquier cosa en forma de burrito…
(Bueno, cualquier cosa noooooo, ehhh?? marranasss!!)
Nos volvimos en un autobús urbano… que iba llenísimo.. y le faltaban las gallinas encima, o saliendo por las ventanas.(aquí, a los autobuses les dicen camiones) Todos ahí apiñadisimos. Y yo que iba sentada, en un momento dado me eché hacia delante a decirle algo a otros que teníamos en los asientos de enfrente, y un niño se coló entre mi respaldo y mi espalda. Y ya no me pude apoyar hasta que el niño encontró su propio asiento.
Pero cuando se fué el niño, su lugar (a mi lado, de pie) lo ocupó un señor que tenía algo muy duro a la altura del ombligo…
Hubiera pensado que el señor iba “muy contento” en el autobús.. si no fuera porque me apoyó la cosa dura en el hombro.. y estaba.. demasiado dura…
Pues sí, el colega llevaba una pistola en el cinto. Y a mí, de los nervios, me dió por reir. Y venga a reir, y a decirle a Pamela que mirara…
Y venga a pensar “Isa, callate, que este señor te va a coser a balasos!”. Y más me reía. Y a Pamela también le dió la risa.
Puaf, qué mal rato…
En fin, eso hemos hecho este finde. Y vosotras, ¿qué tal?
Yo voy rezando todos los días a la Virgen de Guadalupe para que se alineen los planetas y Jaume se pueda coger vacaciones, yo me pueda coger vacaciones, y haya una ofertita para irnos a Cancún, que no se retrasen los aviones, cojamos las conexiones, y lleguemos sanos y salvos. Que ya es rezar.. ¿eh?
Un besote desde México guapas!






