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Nov

30

Plof! hostión in the hojo.

By Tutty

Inocentemente, aquí una que ha buscado las medidas del DNI en Google.
Porque Google lo sabe todo.

Lo malo es que Google no censura (y debería hacerlo) todos los post / preguntas / webs / foros de “hoygan“, y no tan “hoygan”.

Y plof! como un puñetazo en el hojo!

Me encuentro con una criatura que escribe una pregunta como Cualas son las medidas…… ?

Para quien no lo sepa, en castellano, los pronombres interrogativos quién y cuál tienen número (quiénes y cuáles), pero no género (nada de quiénas, ni cualas, ni quienos, ni cualos!!!).
Sin embargo g>qué no tiene ni género, ni número (nada de caaaaaá?? ni queeeesss?).
Pero cuánto sí que tiene género y número (cuánto/cuánta/cuántos/cuántas).

Me metería con los niños de la E.S.O. si no fuese porque yo misma pertenezco a éste. La culpa es de los niños, no de la E.S.O. No nos engañemos.

Por cierto, hay tenta gente que escribe OJOS con H que Google ya ni te dice “Quizás quiso decir: ojos“.

-Y van dos-

Post express escrito desde la cama después de varias horas atrapada, con el coche, en la nieve…

Nov

19

¿Qué queda de todo esto después de un mes?

By Tutty

Aunque volví a España, lo cierto es que no volví a mi vida.
Y las cosas no han vuelto a ser las de siempre aún.

Después de las dos semanas de vacaciones un proyecto aguardaba, pero en Barcelona, así que no volví a las sábanas suaves que me plancha mi madre, ni a las comidas que no me gustaban, ni al lado de la gente que me rodeaba que era el principal motivo que me hizo marcharme.

Echo un poco de menos despertarme con “La Invasora“, que, en la 99.7 en Monterrey es una estación con un programa despertador que se llama “El chon por la mañana”.

“La Invasora” tiene un concurso de radio que consiste en que te dicen una palabra, y tienes que sacar una canción con esa palabra.
Y el concurso se llama “La Polla”. Así, tal y como suena.
Pues el primer día escucho en la radio “cuando el locutor pida reporte para La Polla, participa, si veces te quedas con La Polla, si no, la Polla se acumulará y se hará más grande”.

La primera vez que en España me despertaron los 40 principales a las 8, pensé que probablemente ya no volvería a oir más “La Invasora” para despertarme.

  • Echo mucho de menos la televisión en versión original.
  • Echo de menos que una señora me haga la cama, me ordene la habitación, y me limpie la ropa.
  • No echo nada de menos que todo pique. Incluidos los caramelos.
    Y menos los picantes que pican a los dos minutos de comerlos.
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  • Echo de menos que alguien suelte cosas como “córrete bien“, o “la corrida del conejo“, o “nos empalmamos?“. Y que 18 personas se queden mirándose unas a otras sin saber si reir, o mantener la compostura.
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  • No echo de menos lo hipócrita que era la gente.
    Que una no sepa muy bien de qué/quién puede fiarse, y de qué no. De las cuchilladas por la espalda. De los secretismos, de que al final todo se sabe de todo el mundo a base de cuchicheos y rumores.
    Del mal rollo, del poco compañerismo, de las tensiones constantes.
  • Echo de menos que los comercios no estén abiertos siempre. Que no haya un Oxxo 24 horas para una urgencia, que los domingos esté todo cerrado.
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  • Echo de menos las aventuras que corríamos en los taxis.
    A pesar de que Monterrey sea una de las ciudades más ricas de México hay coches que pueden tener treinta años, y más de uno, y más de dos taxis.
    Me he llegado a subir en taxis de todo tipo. Aqui, que no te funcionen dos puertas de tres que tienes para los pasajeros es lo más normal del mundo… ¿El cinturón? ¿Qué cinturón? Los cinturones se usan para pasarlos por detrás del asiento del copiloto porque el respaldo no se sujeta en vertical.
    ¿Semáforos? ¡Qué tonteria! Si es de un cruce normal, de unos ocho carriles, con mirar un poquito… pero si es de un paso a nivel, tú acelera: el tren nunca te pilla.
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  • Echo de menos lo baratito que estaba todo con el cambio de 1 Euro = 18 Pesos, cuando el normal era 1 Euro = 14 Pesos. Me traje el doble de la ropa que llevaba (tuve que comprar una maleta allí).
  • No echo de menos trabajar en un sótano que se inunde cada vez que llueve.
  • Echo de menos los anuncios en 3D.
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    Fíjate en el caballero con armadura que sube al autobús.

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    Y en el cortacesped que puede cortar hasta el césped de una valla publicitaria.

  • No echo de menos la crema de frijoles.
  • Estaba hasta la pera de la “Crema de frijoles” (lo marrón caca de la foto). Y de los burritos incomestibles.

    Platanos Fritos con Crema y Frijol

  • Echo de menos que la gente diga “agarra”, y no “coge”.
  • Ahora decir “coge”, “cógelo”, “cógemelo” tiene un cierto sentido travieso en mis frases.

Y ahora, sabiendo que es el último post que voy a escribir sobre México.
Sabiendo que probablemente ahora me quedaré con mi vida poco interesante.
Que otra vez el blog se quedará medio muerto….

Debería… poner una de esas reflexiones sentimentales con cosas que seguramente ya sabéis.
Que viajar es una bendición.
Que conocer otras culturas, otras personas, otras formas de vivir de enfrentarse a la vida es la mejor forma de saber cómo elegir quién ser y cómo ser.
Que cambiar de contexto es bueno, además los cambios hacen que te conozcas mejor a tí mismo.

Pero lo cierto es que a mí, desde mediados de año, me cuesta cada vez más no acostarme y despertarme en otro sitio. No enfrentarme a la vida vivir al lado de otra persona.
Y si bien es cierto que si volviera a surgir la ocasión repetiría el viaje a México (o a cualquier otro país del mundo), he acumulado tanto sentimiento de ése de “echar de menos” en este mes que he agotado el cupo… por lo menos de este año.
Y ahora sólo quiero pegarme a como una lapa. (¿Me haces un hueco? ;)

Nov

17

Todo lo que empieza tiene un fin.

By Tutty


Todo lo que empieza tiene un fin
Y es la razón de la vida
Todo lo que has aprendido
De amistad y amor
En tu alma quedará

Ya todo está hecho y ahora te aguarda mi reino:
Duerme, duerme
Monta a Rocinante y emprended camino hacia la luz
Es tiempo de regresar.

El templo del Adiós. Mago de Oz

Poco nos quedaba ya en México, aunque nosotros no lo sabíamos.

Seguíamos con nuestra esperanza de que los vuelos de un día para otro fueran muy caros, que la logísitica empresa_contratante-empresa_contratada fuera más lenta, o que alguien se apiadara de estos pobres que apenas han visto México porque trabajaban 9 ó 10 horas al día.

maletas

Pero nada de eso. A las 9 de la mañana, los 18 que habíamos vivido como un Gran Hermano durante un mes, (una convivencia de 24 horas, 18 personas, aisladas del mundo… un buena idea para una película) nos despertamos con la noticia de que a lo largo de la mañana nos irían llegando las reservas de los vuelos. Salíamos a las 16h de Monterrey. Y a las 17.30h cogíamos el avión México D.F. – Madrid.
Aterrizábamos a las 11.30 (hora española), donde aún nos esperaría (después de 14h de vuelo) nuestra conexión.

Extrañamente salió todo bien.
Salimos a las 12h del hotel, llegamos con tiempo de sobra, no nos cobraron exceso de equipaje, cogimos el avión que salía a la capital una hora antes para no ir tan apurados para hacer la conexión…

México D.F. desde el avión:

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La capital de México es espectacular desde el aire. Mide casi 1.500 km^2 (17 veces más que Granada, y 4 veces más que Madrid). Tiene casi 9 millones de habitantes (37 veces más que Granada, y 3 veces más que Madrid).

Aterrizamos en el Aeropuerto Internacional de México (Benito Juárez, que es el más importante de toda Latinoamérica) y lo cruzamos para encontrar nuestra puerta de embarque.

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Estuvimos de compras un par de horas, otra haciendo cola para entrar en el avión. Y otras trece horas en las que mi mayor logro fue dormir casi seis (tres películas) gracias al calor que me daban las tres mantas de Aeroméxico que recopilé entre mis compañeros.

Llegué (un poco cansada, con la sensación de haber estado toda la noche de fiesta) al aeropuerto de Barajas, donde comprobé que mi vuelo (a Barcelona) no salía hasta 10 horas más tarde.
Arreglado un par de tarjetazos más tarde (por cambiar de hora, y por exceso de 13kg en el equipaje) comimos un poco y volví a embarcar en un avión de Vueling, donde completé las 24h de viaje.

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Creo que nunca en mi vida he estado tan contenta de ver por fin el letrerillo amarillo del aeropuerto de Barcelona.

En Barcelona llovía. Y llovió 4 días más esa semana, y otros tres la semana siguiente.
Y hacían 10 grados menos. Y seguía con el jetlag.

Pero esa semana me hinché de jamón, chorizo, tomate, fuet, pan.

Nov

15

Lo que quedaba de semana…

By Tutty

Cuando el miércoles llegamos a la empresa del cliente, había un revuelo general. La empresa para la que trabajamos (que nos subcontrató) había aprobado flight-backs para sus trabajadores (que no estaban seguros de poder volver a sus casa antes de Navidad).

Se supone que su convenio exige que se haga un vuelo de vuelta cada seis semanas en caso de que el tiempo que se tarda en llegar a casa sea tanto que no se pueda volver todas las semanas. Y por tanto, la empresa debe darte algunos días libres para compensar el desplazamiento.

CancunMexico

Pero la mayoría de ellos, ni siquiera esperaban que se concedieran los vuelos. Y menos con la facilidades que les daban: poder cambiarlo a otra parte del mundo (EEUU, Canadá, América del Sur), o el titular del vuelo (llevarte a tu pareja, a tu madre, a tu padre…)

Discutíamos también quién quería quedarse más tiempo (hasta enero) y quién se quería ir antes, para ver si compensaba ir y volver, para asignar tareas diferentes según las preferencias de cada uno.
Veinte jefes de grupo que querían organizar lo inorganizable: a sus propios compañeros.

riviera_maya_real_estate

Barajábamos ya una posible fecha de vuelta, mucho menor que en la que el principio habíamos tratado antes de llegar a México: 11 de Noviembre.
Aún así, a mí me habían prometido el flightback, me fuera el 11 de Noviembre, o me fuera el 20 de Octubre. Porque yo había aceptado el proyecto de México para hacerme una escapadita a Cancún una semana.

Y como contaba con mi escapadita a Cancún, y tenía una fecha a la que atenerme, empecé a buscar agencias de viaje, y packs de “Lunamieleros“. Uno de esos que vas en grupo, y te montan todas las excursiones, y te explican todo, y te guían en todo, y tú sólo tienes que disfrutar.

Casi antes de que nos lo creyéramos, el jueves, nos reunieron a todos.
Claros y concisos: Nos han congelado el proyecto.

Nos volvemos a España.

¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Por qué?
Y aunque pasaron por allí muchos jefazos parece que el proyecto estába de verdad congelado. Como un lenguado. Y que sólo nos quedaba despedirnos.
Cena despedida

Montamos una fiesta de despedida el jueves por la noche.
Fuimos todos los de “la raza española” (como nos llamaban los mexicanos) y algunos de la empresa cliente con los que habíamos trabajado.
Lo más divertido de la noche era que con dos copas de más les preguntábamos a los mexicanos la visión que tenían de España y los españoles. Que nos imitaran el acento. Que nos contaran chistes de españoles (que eran los nuestros de Lepe, de toda la vida, viejísimos, pero con gallegos… ).
Y descubrimos que todos los españoles de los chistes de México se llaman Venancio y Manolo. Los chistes están plagados de Venancios.
¿Venancios? En España no existe el nombre Venancio, le insistíamos a Carlos. Y a Carlos casi le produce un trauma. Como a nosotros que nos hubieran dicho que no había Panchos en México. (Gracias a dios hay muchos!!).
Pero quién se cubrió de gloria esa noche fue Rubén, contando chistes y traduciéndolos al “mexicano”. Antes de empezar preguntaba el vocabulario básico
“¿Cómo se dice gamba? – Camarón. ¿Cómo se dice paquete de tabaco? – Cartón. ¿Y cartón? – Paquete. ¿Cómo se dice saltamontes? – Chapulín…”.
Y después cambiaba los nombres de los personajes (Lupita y Cantinflas eran los protagonistas), hacía un acento mexicano de la Chana… y soltaba alguna parida.
Creo que en cierto punto de la noche pensé que había perdido alguna lentilla de llorar de la risa.

ascensor

Hubo muchos que se quedaron hasta las 6 y la gente desfasó un poquito. Todo lo que no había pasado en un mes y medio, se fraguó a base de alcohol esa noche. Lo bueno, y lo malo. Y lo que no se cuenta.

Pero todos fuimos a las 8 a trabajar, aunque, quién más o quien menos, todos los zombis nos fuimos antes del mediodía a casa.
Total, poco íbamos a hacer ya por alli.

Teníamos que aprovechar bien el tiempo que nos quedaba en México, que no teníamos ni idea de cuánto iba a ser.
Lo principal: las compras.

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Nos fuimos a dormir pronto para despertarnos prontísimo y tener un sábado con un rendimiento del 100%. Negociamos una carrera de 40€ con un taxista, a cambio de 15 tickets, y nos llevó a un mercado de artesanía que ponen por la “Presa de la Boca”.
Nos volvió a llevar hasta el centro. Esta vez la calle Morelos, que junto a la MacroPlaza es el corazón del Barrio Antíguo de Monterrey, y cargada de comercios.

Íbamos al hotel, y volvíamos. Un par de veces esa mañana: para descargar de tanto que compramos.
Terminamos comiendo en un sitio típico del pais, llamado “Burguer King” (al menos típico para nosotros, que era como la “comida de casa”).

Preguntamos por una tienda de tecnología (esperando encontrar algún chollo) y nos indicaron que “entre Colón y Juárez está Steren“. Y nos metimos en la zona más chunga de toda la ciudad, de dónde salímos escupitaos por miedo a un atraco, o algo peor… Ni cinco minutos duramos.

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Nos metimos en una tienda de música preguntando por una canción que oíamos mucho que decía “tiririraririrará…”, mientras tarareábamos los tres a dúo al pobre dependiente que se quedaba a cuadros.
No debíamos hacerlo muy bien, porque no supo decirnos cuál era. A pesar de que bailábamos con el sobrero de cowboy y la máscara del “Rey Misterio” que nos habíamos comprado esa mañana.

Terminamos la jornada paseándonos (otra vez) por algunos centros comerciales para comprar juegos de PS3 que estaban 5 veces más baratos que en España, y cansadísimos con tanto ajetreo volvimos al hotel y nos fuimos a la cama.

Nov

12

Un paseo en barco y los Karts

By Tutty

Como la semana anterior habíamos hecho como mínimo nueve horas al día, y hasta diez y media la mitad de los días, el lunes decidimos irnos “bien tempranito”.

Lo cierto es que Pamela, que se había quedado trabajando hasta las 3 de la mañana del sábado debería haber tenido la tarde completa libre, pero al final nos fuimos las dos a la vez.

Bien tempranito significa hacer las 8 horas que tendríamos que hacer siempre, e irnos.
Pero 8 horas supone salir a las 6.30, ¡cuando aún es de día!
Y poder ver algo de la ciudad.

Nos fuimos al Barrio Antíguo de Monterrey. Vimos la Macro Plaza, el Paseo de Santa Lucía, y el Parque de la Fundidora.

Olla de Vaciado del Parque de la Fundidora (Monterrey - México) Olla de Vaciado del Parque de la Fundidora (Monterrey - México)

El Paseo de Santa Lucía, y el Parque de la Fundidora están unidos por un rio artificial de 2,5 km de largo, que tiene ambas riberas peatonales, pero también es navegable.
Nos subimos en un barquito turístico para que nos contaran cositas de la ciudad que de otra forma seguramente no sabríamos.

Paseo de Santa Lucía. Parque de la Fundidora (Monterrey - México)

Cuando paseábamos por el rio vimos unos bares super bonitos y románticos en la orilla del río. Como México no es muy caro, aunque fuese un sitio muy dedicado a los turistas (los típicos que se intentan evitar si quieres conocer una ciudad de verdad) decidimos sentarnos por allí a cenar.

Nos sentamos en el primer sitio que tenía unas sillitas y unas mesitas, y unas velitas. Monísimo.
Super pijo, pensamos.
Pedimos dos “Españoles” (bocadillo de jamón con una aceituna en un palillo), y aprovechamos para entrar al baño.
¡Ay cuando entramos en el bar!
Una gotera enorme que mantenía mojado todo el suelo, un sitio pequeñisimo, cutrísimo, sucísimo, y el baño… peor.

La Macroplaza (Monterrey - México) Cenando en la ribera del río.

Un bocadillo hecho en una plancha sucia (se notaba en el sabor), sin cubiertos, ni servilletas, ni vasos para la cerveza.
Catorce euros entre las dos, en un sitio privilegiado.
“Hemos pagado el sitio”, comentaba Pamela.
“Sí, porque por la comida no daría ni un peso…(0,08 euros)”, pensé yo
Foto de Pam y yo cenando

El martes volvimos a salir más o menos temprano, pero esta vez todos juntos. Y volvimos a ir a los Karts. El circuito de karts de Monterrey no tiene unos coches (carros) nuevecitos precisamente. Con muchos años, muchos kilómetros, y muchas leches. Motores que hacen montones de ruido, ruedas desgastadas, patinazos, trompos, petardeos, paradas de repente en mitad de la pista…
Pero es un circuito, tiene curvas, y sólo cuesta 5,7 euros los 15 minutos. Según google.(100 pesos mexicanos = 5.74111042 euros)
Pues comparado con los 20 euros que cuestan en España, nos volvemos locos. Dos rondas como mínimo, y a veces hasta cuatro. Una hora de karts que nos deja la adenalina en niveles ínfimos, y los brazos con agujetas para tres o cuatro días.
Vale, no tenemos vueltas rápidas, tiempos, todo electrónico, y la seguridad es nula. Ni primeros auxilios.
Pero tiene su encanto.

Nov

10

El fin de semana en McAllen.

By Tutty

Un viernes por la tarde, a pesar de que intentamos irnos siempre sobre las 18.00 (nunca lo conseguimos, y no salimos antes de las 18.30), teníamos que entregar un documento que se alargó, alargó…. -y mira que prometimos tenerlo para antes del mediodía-.
Pues yo me fui a las 19.30, y Pamela se tuvo que quedar hasta las 21. (Y aún así no lo pudo terminar!)

Esa noche cenamos pizza en la piscina del hotel, y nos subimos a la habitación más o menos temprano, Pame y Sergio porque tenían que terminar los documentos, y yo porque me apetecía leer un poco (leyendo, leyendo, a las 2 de la mañana terminé durmiendo -La Sombra del Viento, por cierto-)

La mañana del sábado fue tranquilita. Pamela estaba trabajandito (la noche anterior terminó sopi a las 1, y se levantó temprano) y Sergio estuvo esperando el coche que alquilamos para ir a EEUU y arreglar unas cositas del visado para el domingo, recargando el movil, hablando por el messenger…
Y yo, más o menos igual, messenger, skype, algún correo, tareas pendientes que me quedaban por hacer de otras cosas…

Sergio y Rubén tenían un concierto de música electrónica que empezaba a las 14h, pero cuando llegaron (sobre las 14.30) aún estaban montando el escenario -os pondría mil ejemplos de cosas que los mexicanos dicen “en dos minutiiiitos”, y se tiran dos horas. Tienen unos huevos del temaño de cocos, aquí…-

Pamela y yo comimos en la habitación de Pamela, después de intentar llamar al restaurante del hotel desde su cuarto, y que no funcionara, y de llamar dos veces al restaurante italiano de al lado y descubrir que los botones del teléfono de mi habitación (o las memorias) estaban mal, de llamar al servicio de habitaciones, pensar que nos habíamos equivocado…

(Llamo al botón del teléfono “restaurante del hotel”)
– Ringgg Ringgg
– Diga?
– Oiga, me pueden subir un sandwich y una hamburguesa a la 532?
– esto es un restaurante italiano…
– ah.. uy.. erm.. uy… erm.. perdone…

(Llama Pamela al botón del teléfono “recepción”)

– Ringgg Ringgg
– Restuarante Room Plaza Express (o algo así)
– Uy! perdone! estaba llamando al servicio de habitaciones.. y me he equivocado…
– Pero le puedo ayudar en lo que necesite..
– No, no … perdone…

Pamela: Tia, me han dicho “Restuarante Room Plaza Express”
Isa (mirando la carta del hotel): Pero… creo que así se llama el restaurante del hotel…
Pamela: Ah, si…

(Y volvemos a llamar)

Pamela: Llamo de la 539, me suben una hamburguesa y un sandwich?
Restaurante: sí, ahora mismitooo
(Eso quiere decir 45 minutos)

Y vuelven a llamar a la habitación.
Restaurante: Perdone, que ha dicho la 539, pero está llamando de la 532…
Isa: si, es que el tlf de la 539 no funciona bien..
Restaurante: ah… si.. perdone…!

Pues una hora para conseguir comer.

karts2 karts3

El sábado por la tarde estuvimos en los karts. Un circuito que vale super barato, como 6 euros 15 minutos. Se vinieron Rubén y Sergio, porque lo de su concierto iba para largo, y otros seis de la otra empresa que trabaja con nosotros (en total 10).
Nos echamos dos carreras seguidas, porque aunque al principio yo estaba un poco cagailla, y un poco nerviosos todos, luego nos moló muchísimo, y no podíamos parar.

Foto Oficial Gran Premio Monterrey

De hecho, esperamos volver el martes por la noche, porque es el mejor desestresante que hemos encontrado…
Yo derrapé, me metí en el cesped, hice trompos, me choqué de frente con Pamela…

Riviera I

Por la noche nos fuimos (muy guapas, por cierto) a cenar a la terraza de un restaurante mega piji, donde ponen musiquilla, y los camareros te hacen la pelota.
Cenamos a base de degustaciones, y estuvimos muy a gustito a la luz de las velas hasta las 12.30 (que nos fuimos porque Pamela tenía que seguir trabajando!!)

Como teníamos un lío con el visado, y estábamos trabajando ilegalmente, porque habíamos entrado de turistas (en lugar de “hombres de negocios”), tuvimos que salir del pais (a EEUU) y volver a entrar para cambiar la visa.
Pues unos se fueron el sábado, y la segunda expedición nos fuimos el domingo.

Pues el sábado, cuando llegaron a Migración les dijeron “necesitan una carta de recomendación” (sobre las 8 o las 9 de la noche), y no había nadie localizable, así que tuvieron que ir al pueblo de al lado, llamar al responsable de la empresa que está realizando el proyecto, y el tio dijo que iba a mandar un fax, estuvieron 4 horas y no lo mandó (los dejó 4 horas en la aduana!!!!) y al final les dictó una carta por teléfono, y tuvieron que escanear una firma, y un teatrillo… para terminar a las 3 de la mañana pagando una pasta por el visado, y llegar a las 6 al hotel, sin dormir ni nada.

Y a las 7 de la mañana siguiente, todos en pie que nos íbamos a Texas.
Pero por suerte ya íbamos con nuestra carta de invitación, esperando menos imprevistos que los otros.

(¡ja!)
Si Sergio (que después del concierto de música electrónica era el que conducía) no se pasó 10 salidas en todo el viaje, no se pasó ninguna.

No dábamos una…

Ticket de Tommy Hilfiger
Estuvimos una hora haciendo cola en la frontera de EEUU, una hora en la aduana para pedir la Green Card y entrar a EEUU. Y por fin llegamos a las tiendas de McAllen.
No sé, unos 200 euros me gasté…. estábamos comprando como cosacas, todo! nos lo queríamos llevar todo!
A lo exagerado… 10 bragas, 14 camisetas, 5 pantalones, 2 pares de zapatos…

Nos volvimos 6 horas después, y yo me quedé con las ganas de comprar mil cosas más, que luego pensándolo me hacían más falta, como un monedero, un pantalón de chandal corto, alguna camisa para venir a trabajar, ropa un poco más arreglada para salir (que no tengo nada aquí…!), unos levis que estaba muy baratos, pero no hay dios que entienda las tallas…

En un cartelillo, este hombre, llevaba escrito: “Why lie, i need beer”.
why lie, i need beer

Bueno, pues a las 7 de la tarde *intentamos* volver a México. Nos pasamos como 25 millas (1milla=1,6km) la salida que teníamos que coger, nos perdimos en Texas, tuvimos que preguntar en una tienda que tenía cosas de Halloween en la puerta en medio del campo (y pensamos que era el principio de una película de miedo), volvimos al centro comercial, y por fin encontramos la carretera 23 (que menos mal que alguien nos dijo que era esa, porque… vayan a poner algún tipo de señalización que relacione el número de la carretera con el destino!!) y una hora tarde de lo previsto encontramos la frontera.

Cruzamos sin muchos problemas, nos sacamos el visado sin muchos problemas tampoco (gracias a que otros habían ido ya de avanzadilla, y nos habían dejado hecho el trabajo), y ya era sólo coger una carretera rectíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisima hasta Monterrey.
Sergio, que conducía, sólo decía “tengo ganas de llegar, tengo ganas de llegar”, y no bajó en todo el camino de los 140 km/h, creo que a 170 se llegó a poner.
Yo preferí dormirme… porque a veces abría un ojo, y me entraba un acojone.
Llegó un momento que casi nos chocamos con una columna de un túnel subterráneo.
¡¡Ay!!

A las 12.30, media hora después de que llegara el primer coche (que había salido una hora antes que nosotros de la frontera) llegamos al hotel. Reventadísimos.
Y cargada con todas mis bolsas que las dejé esparcidas por la habitación, me fui a dormir.

Nov

3

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By Tutty

Triqui y Coco