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nov

10

El fin de semana en McAllen.

By Tutty

Un viernes por la tarde, a pesar de que intentamos irnos siempre sobre las 18.00 (nunca lo conseguimos, y no salimos antes de las 18.30), teníamos que entregar un documento que se alargó, alargó…. -y mira que prometimos tenerlo para antes del mediodía-.
Pues yo me fui a las 19.30, y Pamela se tuvo que quedar hasta las 21. (Y aún así no lo pudo terminar!)

Esa noche cenamos pizza en la piscina del hotel, y nos subimos a la habitación más o menos temprano, Pame y Sergio porque tenían que terminar los documentos, y yo porque me apetecía leer un poco (leyendo, leyendo, a las 2 de la mañana terminé durmiendo -La Sombra del Viento, por cierto-)

La mañana del sábado fue tranquilita. Pamela estaba trabajandito (la noche anterior terminó sopi a las 1, y se levantó temprano) y Sergio estuvo esperando el coche que alquilamos para ir a EEUU y arreglar unas cositas del visado para el domingo, recargando el movil, hablando por el messenger…
Y yo, más o menos igual, messenger, skype, algún correo, tareas pendientes que me quedaban por hacer de otras cosas…

Sergio y Rubén tenían un concierto de música electrónica que empezaba a las 14h, pero cuando llegaron (sobre las 14.30) aún estaban montando el escenario -os pondría mil ejemplos de cosas que los mexicanos dicen “en dos minutiiiitos”, y se tiran dos horas. Tienen unos huevos del temaño de cocos, aquí…-

Pamela y yo comimos en la habitación de Pamela, después de intentar llamar al restaurante del hotel desde su cuarto, y que no funcionara, y de llamar dos veces al restaurante italiano de al lado y descubrir que los botones del teléfono de mi habitación (o las memorias) estaban mal, de llamar al servicio de habitaciones, pensar que nos habíamos equivocado…

(Llamo al botón del teléfono “restaurante del hotel”)
- Ringgg Ringgg
- Diga?
- Oiga, me pueden subir un sandwich y una hamburguesa a la 532?
- esto es un restaurante italiano…
- ah.. uy.. erm.. uy… erm.. perdone…

(Llama Pamela al botón del teléfono “recepción”)

- Ringgg Ringgg
- Restuarante Room Plaza Express (o algo así)
- Uy! perdone! estaba llamando al servicio de habitaciones.. y me he equivocado…
- Pero le puedo ayudar en lo que necesite..
- No, no … perdone…

Pamela: Tia, me han dicho “Restuarante Room Plaza Express”
Isa (mirando la carta del hotel): Pero… creo que así se llama el restaurante del hotel…
Pamela: Ah, si…

(Y volvemos a llamar)

Pamela: Llamo de la 539, me suben una hamburguesa y un sandwich?
Restaurante: sí, ahora mismitooo
(Eso quiere decir 45 minutos)

Y vuelven a llamar a la habitación.
Restaurante: Perdone, que ha dicho la 539, pero está llamando de la 532…
Isa: si, es que el tlf de la 539 no funciona bien..
Restaurante: ah… si.. perdone…!

Pues una hora para conseguir comer.

karts2 karts3

El sábado por la tarde estuvimos en los karts. Un circuito que vale super barato, como 6 euros 15 minutos. Se vinieron Rubén y Sergio, porque lo de su concierto iba para largo, y otros seis de la otra empresa que trabaja con nosotros (en total 10).
Nos echamos dos carreras seguidas, porque aunque al principio yo estaba un poco cagailla, y un poco nerviosos todos, luego nos moló muchísimo, y no podíamos parar.

Foto Oficial Gran Premio Monterrey

De hecho, esperamos volver el martes por la noche, porque es el mejor desestresante que hemos encontrado…
Yo derrapé, me metí en el cesped, hice trompos, me choqué de frente con Pamela…

Riviera I

Por la noche nos fuimos (muy guapas, por cierto) a cenar a la terraza de un restaurante mega piji, donde ponen musiquilla, y los camareros te hacen la pelota.
Cenamos a base de degustaciones, y estuvimos muy a gustito a la luz de las velas hasta las 12.30 (que nos fuimos porque Pamela tenía que seguir trabajando!!)

Como teníamos un lío con el visado, y estábamos trabajando ilegalmente, porque habíamos entrado de turistas (en lugar de “hombres de negocios”), tuvimos que salir del pais (a EEUU) y volver a entrar para cambiar la visa.
Pues unos se fueron el sábado, y la segunda expedición nos fuimos el domingo.

Pues el sábado, cuando llegaron a Migración les dijeron “necesitan una carta de recomendación” (sobre las 8 o las 9 de la noche), y no había nadie localizable, así que tuvieron que ir al pueblo de al lado, llamar al responsable de la empresa que está realizando el proyecto, y el tio dijo que iba a mandar un fax, estuvieron 4 horas y no lo mandó (los dejó 4 horas en la aduana!!!!) y al final les dictó una carta por teléfono, y tuvieron que escanear una firma, y un teatrillo… para terminar a las 3 de la mañana pagando una pasta por el visado, y llegar a las 6 al hotel, sin dormir ni nada.

Y a las 7 de la mañana siguiente, todos en pie que nos íbamos a Texas.
Pero por suerte ya íbamos con nuestra carta de invitación, esperando menos imprevistos que los otros.

(¡ja!)
Si Sergio (que después del concierto de música electrónica era el que conducía) no se pasó 10 salidas en todo el viaje, no se pasó ninguna.

No dábamos una…

Ticket de Tommy Hilfiger
Estuvimos una hora haciendo cola en la frontera de EEUU, una hora en la aduana para pedir la Green Card y entrar a EEUU. Y por fin llegamos a las tiendas de McAllen.
No sé, unos 200 euros me gasté…. estábamos comprando como cosacas, todo! nos lo queríamos llevar todo!
A lo exagerado… 10 bragas, 14 camisetas, 5 pantalones, 2 pares de zapatos…

Nos volvimos 6 horas después, y yo me quedé con las ganas de comprar mil cosas más, que luego pensándolo me hacían más falta, como un monedero, un pantalón de chandal corto, alguna camisa para venir a trabajar, ropa un poco más arreglada para salir (que no tengo nada aquí…!), unos levis que estaba muy baratos, pero no hay dios que entienda las tallas…

En un cartelillo, este hombre, llevaba escrito: “Why lie, i need beer”.
why lie, i need beer

Bueno, pues a las 7 de la tarde *intentamos* volver a México. Nos pasamos como 25 millas (1milla=1,6km) la salida que teníamos que coger, nos perdimos en Texas, tuvimos que preguntar en una tienda que tenía cosas de Halloween en la puerta en medio del campo (y pensamos que era el principio de una película de miedo), volvimos al centro comercial, y por fin encontramos la carretera 23 (que menos mal que alguien nos dijo que era esa, porque… vayan a poner algún tipo de señalización que relacione el número de la carretera con el destino!!) y una hora tarde de lo previsto encontramos la frontera.

Cruzamos sin muchos problemas, nos sacamos el visado sin muchos problemas tampoco (gracias a que otros habían ido ya de avanzadilla, y nos habían dejado hecho el trabajo), y ya era sólo coger una carretera rectíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisima hasta Monterrey.
Sergio, que conducía, sólo decía “tengo ganas de llegar, tengo ganas de llegar”, y no bajó en todo el camino de los 140 km/h, creo que a 170 se llegó a poner.
Yo preferí dormirme… porque a veces abría un ojo, y me entraba un acojone.
Llegó un momento que casi nos chocamos con una columna de un túnel subterráneo.
¡¡Ay!!

A las 12.30, media hora después de que llegara el primer coche (que había salido una hora antes que nosotros de la frontera) llegamos al hotel. Reventadísimos.
Y cargada con todas mis bolsas que las dejé esparcidas por la habitación, me fui a dormir.