Languages
Estoy aprendiendo catalán.
Porque el catalán abre puertas aqui.
Aunque yo creo que muchas más puertas me abrirá mi malafollá granaina natural… Pero… no dejemos puertas cerradas, por si…
Aprender catalán para mí es una tarea difícil.
Entre otras cosas, porque yo sólo consigo aprender un idioma cuando me planto en un sitio donde sólo hablan en esa lengua, y necesito comunicarme.
Es esa necesidad de comunicación la que hace que me esfuerce hasta que fluye alguna palabrita.
Con el catalán, eso es bien difícil. Precisamente, porque yo intento hablarlo, pero al mínimo “atranque” o suelto la palabra en castellano, o la gente, muy simpática, me repite la frase en mi mothertongue.
Porque para crear esa comunicación no hace falta hablar catalán.
Aún así, yo sé que la única forma de aprender un idioma es hablándolo. Y hablándolo. Y hablándolo.
Lo sé, porque el catalán es mi sexto idioma (por lo menos el quinto que intento aprender).
Yo sé que mi esfuerzo casi heróico por decir algo en un idioma en el que no se casi ni conjugar verbos, ni tengo apenas vocabulario, en el que el acento es imperdonable… puede ocasionar oleadas de risa incontenible.
Vamos, que los barceloneses (no todos) se despollan.
Y a mí, lo que realmente me hace gracia, es que sé que alguien que oye hablar mal a un guiri y se ríe, es porque en su vida ha intentado aprender otro idioma.
Y lo peor es que nunca sabrán el placer ampliar el dominio de obras que puedes leer/escuchar en versión original. De aprender otras culturas. De poder comunicarte con más gente.
Y probablemente nunca lo sabrán.
No, ellos… sólo conocen el placer de descojonarse con mi catalán con acentillo granaino.

