Al par.
Y anoche, tumbada en la cama, con la luz apagada, oía a Jaume respirar profundamente ya dormido.
Notaba su corazón, porque él estaba ligeramente inclinado sobre mí.
Y palpitaba mi propio corazón, latiendo exactamente al mismo tiempo, al mismo ritmo y con la misma intensidad que el suyo. Al par.
