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Jun

30

El despacho (Cuarta Parte)

By Tutty

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El papel de rayas marrones.

Ahora que han pasado cuatro o cinco meses, en la distancia, es muy divertido acordarse de estas pequeñas aventuras. Pero montar una habitación en diez o doce fines de semana es un poco agotador.
Porque seremos un poco torpes, porque lo nuestro no es esto, porque nada queda bien a la primera… O mira, déjalo así, si total, va un armario y no se va a ver.
Y del trabajo a la escalera, y de la escalera al trabajo.
Se alarga, se alarga, la obra no termina.

Empecé a desesperarme cuando nos llamaron los señores de la Sexta para que viniera un cámara a casa a hacernos un reportaje para un documental de Mega-Construcciones. ;)
No, si a esto no le queda ná. (Esa frase es falsa de necesidad.)

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Esto va tomando forma…

Cuando por fín tuvimos las paredes con nuestro papel pintado puesto, la lámpara, el parqué… elegir los muebles que poner fue lo que menos costó.
Lo que menos nos costó, porque no había opciones.
No sé si cuando la gente se va a vivir junta, se casa, se monta el piso… tiene mucho o tiene poco dinero. Nosotros no vivimos mal, pero tampoco podíamos gastarnos una millonada en comprar todos los muebles nuevos.
Y las opciones eran claras: tenemos dos mesas, tenemos dos cajoneras, tenemos… un armario.
¿Un armario? Los armarios nunca sobran. Bueno, a nosotros sí nos sobraban, en concreto nos sobraban dos que teníamos en la antígua casa, y no sabíamos dónde meter..

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Mi mesa.

Este va a ser nuestro despacho, así que lo importante es tener una buenas mesas amplias, estanterías para los libros, cajoneras para meter el material de oficina… Tenemos que conseguir sentirnos cómodos.

Ver la habitación cómo va cogiendo forma poco a poco es también digno de sentirse orgulloso.
Pensar los pequeños detalles, ver qué funcional resultan lo que has pensado, o personalizar con alguna pizarra, con algún panel de corcho, o pegar en la pared tus próximos objetivos para no perderlos de vista… es lo que terminó de hacer que la nueva habitación que habíamos encontrado, realmente fuera tal y como queríamos. Y al final se convirtiese en la que más tiempo pasamos.

El despacho fue sólo la primera habitación que ‘reformamos‘. Después hicimos lo mismo con el pasillo, con la habitación de invitados, con el comedor, y por último habilitamos un baño para las visitas. Ahora, casi un año después desde que empezáramos, aún seguimos buscando ganas para empezar la segunda parte de la reforma.

Jun

29

Felicidad.

By Tutty

Hoy me han dado buenas noticias.
Buenísimas noticias.
//No hace falta decir quién ha sido, ni qué ha sido, porque él sabe quién es, y los demás no lo conocéis

Me alegra que la gente consiga una vida coherente, equilibrada, bien llevada a través de sus valores.
Me alegra que la gente sea feliz, y de que cumplan sus sueños y sus objetivos. Aunque estén lejos y apenas pueda verlos.

Hace un par de meses, leyendo “El viaje a la Felicidad”, de Punset, subrayé este texto, que me parece que viene bien con las circunstancias:

Al estudiar las bases de la felicidad, la psicología moderna distingue dos fuentes: el placer, por una parte, y el sentido que da a la vida un determinado compromiso con otra. Según Seligman la felicidad originada en el placer termina con él y “se pierde bajo las olas del devenir”. Para que la felicidad perdure más allá de un instante, es preciso que sea fruto no sólo del placer, sino también del sentido o significado que da a la vida un compromiso. Es justamente eso – de acuerdo con cientificos como Mihaly Csikszentmihalyi, un profesor de Psicología de la Universidad de Chicago – lo que produce el flujo que desenvoca en la felicidad.

Por eso: felicidad(es).

Jun

28

El despacho (Tercera Parte)

By Tutty

Tuvimos que esperar un fin de semana más para instalar el parqué. Unos cuantos metros cuadrados más de los que necesitábamos (por si acaso), los rodapiés, el aislante… y las instrucciones del Leroy Merlin.

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Las tablillas.

Este parqué que se hace hoy en día es facilísimo de instalar. Más fácil que los muebles del Ikea. ¡Como un puzzle! – Nos dijo el hombre que nos vendió las tablillas. Los muebles del Ikea, es verdad, no son muy difícil de montar, pero… ¿a quién no le ha sobrado/faltado nunca una maderilla, o un tornillo?
Y… ¿Como un puzzle? Todavía tengo en el armario, a medio hacer, el puzzle de la Alhambra que nos compramos el verano pasado. Y se nos perdieron unas piececillas además, y se nos quedó la Torre de la Vela con un agujero… :-/

No digo yo que no fuera fácil…. Pero no como poner “piezas en un puzzle”, ¡ni mucho menos!.

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Risssraaasrissraasss.
Tienes más arte con la madera que el abuelito de Heidi.

Nosotros tuvimos que ponerlo tres o cuatro veces. Primero verticalmente, pero esto no puede ir así porque no se pueden encajar las tablas laterales. Después horizontalmente. Pero tampoco puede ir así porque el dibujo no va bien de esta forma. ¿Lo ponemos en diagonal? Más bonito, sí, pero haz tú los cortes con ángulos…
Es como un puzzle, pero las piezas tienen un orden, así que cuidado. Eso sí, una vez que le coges el truco es muy rápido… excepto por las adaptaciones.
Serrucho en mano y centro de corte del Black & Decker las fuimos haciendo poquito a poco, poquito a poco…. y tres semanas con agujetas en los brazos de hacer los cortes. Bajo la lluvía y el frío.

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Midiendo con cuidado.

Al poner los rodapiés caimos en la cuenta de que nos habíamos dejado las tablillas un poco más separadas de la pared de lo que deberían, así que una delgada ranura de uno o dos milímetros asomaba, chivata, de nuestra falta de precisión.
No pasa nada, porque para los fulleros está todo inventado. Existe una cera del mismo color de la madera, que la pones ahí en medio, y disimula bastante bien el montaje amateur. El último incidente fue que al volver a encajar la puerta de la habitación… no cabía. Ahora había un centímetro más de suelo que antes, y aquí sobra puerta.

Nada que un poco más de serrucho, esta vez un poco más duro y un poco más trabajoso no solucionara. Bendita herramienta.

Jun

25

Suerte.

By Tutty

Es mi semana de suerte. Entre kilos de spam he recibido cuatro mails personales.

Jun

25

¡Feliz Navidad…!

By Tutty

Como cualquier pareja de padres primerizos, la primera Navidad que fuimos tres en nuestra familia decidimos hacer una postal para nuestros amigos más cercanos que tuviera de protagonista a nuestra pequeña.
Para la ocasión, y siguiendo con los tópicos de las circunstancias, decidimos vestirla de Papá Noel. Aunque no es tan fácil encontrar un disfraz completo adecuado, y mucho menos intentar vestir al animalito, así que nos conformamos con el gorrito.
Tuve que hacer yo misma el sombrerito, porque en ningún chino abierto encontramos gorros de este tamaño. Y después de atárselo con una gomilla, le hicimos una sesión de fotos. Lo intentamos encima de una toalla (para recortar el fondo)… pero no le gustaba nada… Dos gigas de fotos después conseguimos dos cosas: la primera una postal más o menos graciosilla (esto ya es una opinión del consumidor), la segunda, que Mika se empachara de tanto comer gorro de Papá Noel, y cagara (perdón, se puede decir cagar aquí?) hilos rojos y blancos una semana.

Postal Mika
Os deseamos a todos Feliz Navidad.

Os dejo el making-off en fotos:

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¡Qué bien posa!
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Se escapa del fondo blanco, y no hay forma de que vuelva
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Mika… mira la cámara!
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¡Mira… aquí… el pajarito..!
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Ponle el gorrito bien…
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Ni Judini se libra de las cadenas como Mika del gorrito.
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A la de tres la suelto y disparas la foto…!
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1…2… Mika quitándose el gorro a velocidad bala.
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Mika se intenta comer el gorrito.
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Mika cree que destruir el gorrito es la única forma de librarse de él.
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Grrrrrr!!!
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“Ji ji.. la bolita me hace cosquillas!”

Jun

23

El despacho (Segunda Parte)

By Tutty

Después de visitar tres tiendas de papeles pintados, incluyendo Papeles Pintados Aribau donde puede que hubiera unos 1000 catálogos, nos decicimos por un color beige-blanco irregular para tres de las cuatro paredes. Para la cuarta uno de rayitas finas, marrones oscuras, y beige-papel-anterior.
El beige nos lo compramos en el acto (6 rollos). El marrón tenemos que esperar a que nos lo traigan, que es de catálogo (dos rollos). Además una pintura color hueso para el techo.

Pinté el techo, y me recorrí cuatro tiendas de iluminación buscando una lámpara.
Al final terminamos en el Ikea (para variar).
Una buena lámpara Calypso del Ikea, con tres bombillas que casi doblan la potencia que recomienda el fabricante, para empezar.

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Luz, luz, luz. Necesitamos luz, hasta cuando los días esten nublados

El lunes siguiente nos llamaron de la tienda de los papeles y nos informan de que no hay existencias de nuestro papel pintado perfecto. Volvemos a la tienda para escoger otro, y después de vernos unos 50 catálogos (otra vez) elegimos uno de rayas, marrones y beige también. Pero el beige ya no es el mismo, y el marrón es menos oscuro. Bueno, también puede quedar bien.

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Jaume se esmera.

Pegar el papel en la pared requiere por lo menos un poco de maña.
Para hacer la cola con unos polvillos, para calcular bien que lleguen hasta el suelo, para que no sobre un centímetro justo en la esquina…
Parece que esto no es muy difícil… pin… pan… pin… pan. Moja, moja, pega, pega, rodillo, rodillo. Corta, corta, moja, moja, pega, pega, rodillo, rodillo.

En un sábado hemos terminado la habitación. ¡Bien! Estamos un poco más cerca del final. Pues nada… ¡que el fin de que viene empezamos con el parqué en el suelo!

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Jaume se esmera…. más.

El lunes, cuando llegamos del trabajo y nos acercamos a nuestra habitación nueva, para contamplar la belleza y la plenitud de nuestra obra… la mitad de los papeles estaban en el suelo, y la otra mitad a medio caer. Pero… ¿esto no debería estar todavía pegado en la pared?
Pues resulta que la cantidad de polvo-agua que le habíamos puesto a la cola (según la señora de la tienda) era incorrecta.

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No hay nada como una buena idea.

El paquete indicaba que había que poner cuatro litros por sobre, pero según la señora (que parecía que sabía de lo que hablaba) eso es muy poco polvillo para tanta agua. Ponedle entre dos litros y dos litros y medio… por sobre. Lo movéis bien, y dejáis reposar media hora… o una hora.

Pues con tanto polvo… esto no hay quien lo disuelva.

Ponemos los dos litros, echamos el sobre. Y movemos. Movemos. Movemos, movemos, movemos. Y movemos. Una hora moviendo, y más grumos que un colacao tradicional con leche fría… Lo que necesitamos es… ¡una baticao!
Ni la batidora de los helados de los italianos deshacen esto, empiezo a pensar.

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Ella me bate como haciendo mayonesa.

Pero no hay que rendirse. Un palo, cuatro pinzas, y el taladro, y tachán! Los grumitos poco a poco se deshacen, y sólo faltó esperar doce horas más para tener una cola al punto.

Al final, la mejor proporción, después de mucho experimentar era: dos litros de agua para cada sobre, “batir” y esperar toda la noche. (Lo apunto para la próxima vez que decida meterme en este berenjenal)
En vez de humedecer la pared con la cola, parecía que la estábamos untando.
Lavín compae’ vieho, esto está más espeso que la morcilla.
Pero el papel se quedó pegado.
Pegado, pegado. Ahora sí que sólo un martillo hidráulico despega los papelotes de la pared.

Un mes y medio arreglando la habitación, y todavía nos quedaba poner el suelo.
¡Venga, si esto ya está chupao! – me animaba Jaume. –Vamos a tener el despacho más bonito de todas las casas de Barcelona. Y el más baratito, porque con la mano de obra gratuita, por doscientos euros lo vamos a dejar de lujo!
Yo prefiero contratar a unos paletas, y un decorador… ¿eh?

Y con algunas quejas nos disponíamos a enfrentarnos a nuestro séptimo fin de semana de la reforma de nuestra vida.

Jun

21

El despacho (Primera parte)

By Tutty

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No hay nada como una buena materia prima…

Hace una semanas encontramos “una habitación nueva” en el piso. En realidad no fue un gran descubrimiento, ya sabíamos que escondida tras una montaña de chismes, había una habitación.

Cuando llegamos al piso donde residimos actualmente, decidimos que todos los muebles que no nos gustaban, que no iban con nuestro estilo, y que no queríamos tener en nuestras vidas, irian a las dos habitaciones que nos sobraban. Así, las habitaciones “vitales” (comedor, cocina, dormitorio y baño) estarían más despejadas, a nuestro gusto… y las que no, bastaría con no pisarlas.

Y efectivamente, amontonamos y amontonamos, desde cacerolas viejas, hasta libros que no queríamos, un sofá, y muchos cds, cintas vhs, y alguna lámpara de los años 80.

Pero varios meses después, cuando llegamos a la conclusión de que podríamos estar aquí más tiempo del que pensábamos, también pensamos en hacer algo con aquella habitación. Un despachito, con un par de mesas en el que poner los ordenadores, con colores suaves, al otro lado de la casa, sin ruidos, decorada a lo zen…. Puede que allí se forjara algún día la idea que nos catapultará a la riqueza infinita, o que simplemente sirva para hacer horas extras que no nos van a pagar en nuestros respectivos trabajos.

Así que… manos a la obra.
Martes sí, martes también (día de los trastos en nuestra zona) fuimos tirando estanterías, dos o tres videos viejos, grabadoras de cds sin estrenar, una lámpara retro, y hasta un pupitre de plástico para niños pequeños.

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Pintando.

Y después de vaciar toda la habitación (lo que supuso por lo menos un mes y medio, o dos!) descubrimos una pared llena de polvo que hacía años que no se pintaba, una lámpara de ventilador, y un suelo desgastado de corcho.

Pues nada, empecemos por el principio: la pared decidimos empapelarla, porque no me gusta nada el gotelé y los presupuestos para quitarlo son desorbitados. El techo, pintarlo de nuevo, una lámpara nueva que dé mucha luz, y el suelo, tarima flotante, después de que un curso de bricolaje básico del Leroy Merlín.

Pero nunca nada es tan fácil como parece a primera vista.
Ya lo dice la famosa ley de Murphy: Si algo puede salir mal: saldrá mal.

Jun

20

Nuestro núcleo familiar.

By Tutty

Pincho II
El tito Pincho.

Me ha costado un poco, pero por fin he admitido que he formado mi propio núcleo familiar.
Papi, mami, y Mika. Que son el núcleo duro. Y después el tito Pincho, los abuelos, los primos… y toda la demás familia externa.
El tito Pincho es el gato de los vecinos, que se cuela a través de la terraza y se queda contemplando nuestra vida familiar, como un mirón sin pudor. Hasta que le abrimos la puerta.

Creemos que protesta con maullidos, cuando lleva mucho tiempo fuera, pero nuestro doble acristalamiento nos aisla de todo sonido exterior.

Pincho I
Las dos caras…

El tito Pincho se pasea por nuestro hogar como Pedro por su casa… Y poco a poco se acostumbra a los sitios en los que puede estar, y en los que no (sofá no, esquinita del radiador sí, cerca de la Mika no…)
Por lo general no molesta mucho. Y si lo hace basta con hacer un gesto como quien se saca la zapatilla, y Pincho deja inmediatamente de hacer lo que sea… y se va a su casa.

Pincho III
…del mismo Pincho.

Lo que hay que tener cuidado es con el Jamon de York, porque pobre de tí como olvides meterlo en la nevera.
Hace tiempo, cuando Mika era más pequeña, jugaban juntos. Bueno…. jugar…. quizás es mucho decir. Mika le daba con la pata en el rabito hasta que Pincho se hartaba y salía detrás de ella. Ella corría debajo de un armario hasta que el tito se cansaba de esperar y volvía a su cestita. Así que Mika salía, y empezaba de nuevo.
Los juegos se terminaron el día que Pincho metió la cola sin querer en la jaula de Mika, ella lo consideró una invasión de su espacio más privado, y le mordió. Desde entonces no se lo perdona. Si ella está suelta, él no entra en casa.

Jun

19

Un detalle.

By Tutty

Teníamos una pared en el pasillo blanca, con sólo un aparato de aire acondicionado.

A mí, que a estas alturas, no hay revista de decoración que no me haya leido, me gustaban los vinilos para decorar. Algún dibujo, o algún detalle.
Lo intentamos, pero en la pared con gotelé no hay forma de que se pegue nada.

Así que pensé en coger un pincel y un vasito de esmalte acrílico… y hacer un dibujito. A mi libre albedrío.

A mí, personalmente, me gustó mucho como quedó. Además, soy muy torpe con el pincel… A Jaume tampoco le disgustaba. Aunque… no es la opinión más generalizada, sinceramente.

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Pero me gustó pintar en la pared. ¡Mi mamá nunca me dejaba!

Un par de fotos del “Making-off”:

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Primero hice un boceto a lápiz sobre la pared.
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Concentración absoluta.

Jun

16

Living in Bcn!

By Tutty

Milchkaffee (Forgot love!)
Forget love… fall in coffee!

Llevo un año intentando escribir este post que, como casi todo lo que escribo, lo hago para mí (aunque luego tenga la indecencia de ir exponiéndolo públicamente).
Me ha costado muchísimo escribirlo y hacerme a la idea de que tenía que hacerlo. Tanto, que he cambiado el diseño del blog entero mientras me decidía.

Puerto Olímpico. Barcelona.
Puerto Olímpico de Barcelona.

Hasta ahora todo lo que había hecho (lo poco, o lo mucho) estaba pensado por y para mí. He prometido mil cosas que no he cumplido, y nunca he dejado de hacer lo que quería sin importarme mucho la gente, no he pensado a quién le gustaba, o le disgustaban mis decisiones, ni siquiera a quién le estaba haciendo daño. Tampoco me importó la opinión de nadie cuando vivía como un pollo sin cabeza (los pollos sin cabeza también se divierten, no te creas…)

Y de pronto, hace un poco más de un año dejé de hacer todo eso, para tomar una la decisión: compré un viaje sólo de ida. (Había comprado hasta ese momento 45 billetes de ida, con sus respectivos 45 billetes de vuelta). Si no es fácil vivir durante un año en un aeropuerto, quedarse de una vez en uno de los dos lados tampoco es sencillo.

Barcelona Air Race 2009
Estuve en la Barcelona Air Race 2009

Sí, mucha gente se va de sus casas todos los días pero la mayoría tienen la esperanza de volver a su casa alguna vez. Y aunque cuando yo me vine a Barcelona sólo una pequeña parte asumía que me iba para siempre, esa pequeña parte se ha asentado definitivamente en mi cabeza, en mí misma, y en mi forma de vida. Ahora sé que si vuelvo va a ser dentro de mucho, mucho, y que es mucho más probable que me aleje, a que me acerque…

Dejar una vida no es fácil, y dejarla por alguien mucho menos. Tomar la decisión de desaparecer fue duro. Y el esfuerzo que me supuso es algo que poca gente sabe.

Durante mucho tiempo tuve la sensación de que había muerto de alguna forma, en otro sitio, para volver a resucitar aquí. La gente que dejé atrás sigue con su vida, nada se para, y nadie va a dejar de evolucionar (o no). Y ya no tengo la sensación de volver a casa.

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La mochila de Clooney. Fotograma de “Up in the air”

Y he vuelto a empezar. He hecho un borrón y cuenta nueva. Como si hubiera vuelto a nacer. Una ciudad nueva, una vida nueva, un piso nuevo.
Me traje pocas cosas porque todo fue tan de repente que no tuve ocasión de hacer una mudanza de verdad.
Cuatro o cinco libros, cuatro o cinco pantalones, unas cuantas camisetas… una maleta bien pequeña, y pocas cosas que pesaran en la mochila.

Barcelona Air Race 2009
Todo esto da vértigo. ¿Me ves? ¡Estoy volando sola!

Ahora ha pasado un año, y el propósito que tenía en mente cuando empecé a escribir, era hacer una valoración de si esta decisión que con tantísimo esfuerzo tomé (sólo mis íntimos sabían lo poco dispuesta que estaba a abandonar Granada).

De la parte mala de haberme mudado tiene la culpa la nostalgia.
Echo de menos Granada. Que es mi ciudad. Que es muy bonita, que tiene encanto. Un encanto fácil de captar cuando vas de turismo, e imposible de olvidar si vives allí. Granada tiene una forma de vida, un ritmo distinto. Granada tiene tiempo. Es pequeña, es fácil ir andando a cualquier sitio. (Eso sí, más te vale no necesitar el autobús).

Barcelona es más grande y llevo un año aquí y podría decir que me pierdo todos los días. Incluso me he comprado un móvil con GPS para encontrarme a mí misma.
En Barcelona tengo “complejo idiomático”. Entiendo bien el catalán pero no lo hablo, y es una barrera invisible… o no tanto.
Y en Granada estan la mayoría de mis amigos, y la distancia no favorece mucho las relaciones.

Gárgola
¡He sido capaz de hacerlo!

Sobre las cosas buenas de haberme ido destaco que ‘lo he hecho‘. He venido. He dejado el paraguas protector de mis padres. Esto ya no es un juego, no es un viaje, no es un rato. Me he independizado, he encontrado trabajo, y tengo mi propia familia.
Era una meta, y lo he cumplido. Es suficiente razón para pensar que el cambio ha sido para bien, porque he evolucionado.

Pero además, tengo una lista enorme de cosas que hacen que me guste vivir aquí.

Me gusta Barcelona porque el transporte público se corresponde con el de una ciudad grande. Odio el metro, y más a las nueve menos cuarto de la mañana, pero saber que el tiempo que tardo en llegar a un sitio depende de la hora que salgo…es calidad de vida. Minuto y medio por parada.
Además soy una gran usuaria del bicing.

Blackwell (Oxford)
Blackwell (Oxford)

Me gusta Barcelona porque hay muchos fnacs. Y hay Bertrand. Puedes coger un libro y leerlo en la misma librería, por ejemplo (qué europeo!).
El viernes pasado me di a mí misma rienda suelta en el fnac, y encontré dos libros de una colección que no encontraba en ningún sitio, en el formato que quería, y… unos cuantos que me interesaban. Ops! ¿Ciento cincuenta euros en libros?
Aquí hay de todo. La mayoría de las marcas/industrias tienen una sede aquí.

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El Liceo.

Barcelona tiene una oferta cultural alucinante: sesenta cines (no sé cuántas salas) con proyecciones en versión original / subtitulada, o cine independiente… o doblado al catalán… Y el cine al aire libre de Monjuïc.
He contado grosso modo entre quince y veinte teatros. Innumerables salas de conciertos, museos, exposiciones… Veintiocho bibliotecas ordenadas temáticamente. Treinta mercados.
Desde que estoy aquí no ha habido fin de semana en el que no hubiera una cita cultural interesante: teatro, ópera, musical, concierto, exposición del ServiCaixa o el domingo que es gratis entrar a los museos. La Vanguardia publica eventos para el fin de semana de menos de cinco euros.

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El Ricky Rubio. Majete, me he venido a Barcelona
pa’ verte jugar…

Y por supuesto, lo más importante. Me he visto casi la mitad de los partidos que el Barça ha jugado en casa, y tengo cinco gigas de fotos de Ricky Rubio. (¿Qué más quiero?)

Profesionalmente también es positivo vivir aquí. Básicamente porque cabe la posibilidad de existir “vida profesional”…. (que no es poco).

Podría enumerar cientos de cosas más. Cosas que añoro, cosas con la que alucino de mi nueva ciudad…
Pero no sé por qué voy a contarlo sólo en un post, si al final tengo un blog para eso… para contarlo poquito a poco y con detalle… ;)

Ahora estoy aquí, y estoy contenta.
Y creo que ha sido un año positivo.
Ahora soy un poquito más mayor.
Y un poquito más romántica.