El despacho (Primera parte)
Hace una semanas encontramos “una habitación nueva” en el piso. En realidad no fue un gran descubrimiento, ya sabíamos que escondida tras una montaña de chismes, había una habitación.
Cuando llegamos al piso donde residimos actualmente, decidimos que todos los muebles que no nos gustaban, que no iban con nuestro estilo, y que no queríamos tener en nuestras vidas, irian a las dos habitaciones que nos sobraban. Así, las habitaciones “vitales” (comedor, cocina, dormitorio y baño) estarían más despejadas, a nuestro gusto… y las que no, bastaría con no pisarlas.
Y efectivamente, amontonamos y amontonamos, desde cacerolas viejas, hasta libros que no queríamos, un sofá, y muchos cds, cintas vhs, y alguna lámpara de los años 80.
Pero varios meses después, cuando llegamos a la conclusión de que podríamos estar aquí más tiempo del que pensábamos, también pensamos en hacer algo con aquella habitación. Un despachito, con un par de mesas en el que poner los ordenadores, con colores suaves, al otro lado de la casa, sin ruidos, decorada a lo zen…. Puede que allí se forjara algún día la idea que nos catapultará a la riqueza infinita, o que simplemente sirva para hacer horas extras que no nos van a pagar en nuestros respectivos trabajos.
Así que… manos a la obra.
Martes sí, martes también (día de los trastos en nuestra zona) fuimos tirando estanterías, dos o tres videos viejos, grabadoras de cds sin estrenar, una lámpara retro, y hasta un pupitre de plástico para niños pequeños.
Y después de vaciar toda la habitación (lo que supuso por lo menos un mes y medio, o dos!) descubrimos una pared llena de polvo que hacía años que no se pintaba, una lámpara de ventilador, y un suelo desgastado de corcho.
Pues nada, empecemos por el principio: la pared decidimos empapelarla, porque no me gusta nada el gotelé y los presupuestos para quitarlo son desorbitados. El techo, pintarlo de nuevo, una lámpara nueva que dé mucha luz, y el suelo, tarima flotante, después de que un curso de bricolaje básico del Leroy Merlín.
Pero nunca nada es tan fácil como parece a primera vista.
Ya lo dice la famosa ley de Murphy: Si algo puede salir mal: saldrá mal.
![Copia de IMG_3030 [800x600]](http://farm5.static.flickr.com/4028/4709694053_fc121208c6.jpg)
![Copia de IMG_8832 [800x600]](http://farm5.static.flickr.com/4061/4710336802_f30876bd84.jpg)