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Dic

8

Crónica de un viaje a Granada con huelga de controladores incluida…

By Tutty

Hacía dos años que no cogía un avión, así que hace más o menos tres meses después de un montón de “empujones” (mentales) me decidí a comprar un billete para ir a Granada en el puente. Venga… que yo puedo.
Siguiendo recomendaciones de esos expertos en los que he confiado para eliminar mi miedo a volar, dos o tres semanas antes decidí aislarme un poco de los telediarios y periódicos, que tan alarmistas son siempre con cualquier asunto relacionado con aviones (el motor del avión más grande del mundo, desarrollado por Rolls Royce tiene fallos y hace que se realice un aterrizaje de emergencia que……) y que en realidad son los culpables de que un montón de gente crea que los aviones no son seguros.

El viernes por la tarde, para distensar los días que precedían al gran viaje de la liberación total fuimos al media mark para echar un vistazo a los regalos de reyes que nos vamos a comprar…. para dejar de pensar un rato en el viaje, y tal…

Pasando por la sección de teles, veo una reportera delante de un montón de gente ofuscada, y debajo un letrerillo “Fulanita, Aeropuerto de Barajas”.
¡uy uy uy! Jaume, corre… no escuches… ¡seguro que se ha caido un avión! (y es que cuando uno sólo tiene un martillo, todo le parece un clavo)
Y nos fuimos corriendo.

Así que llegó el sábado día 4, y yo haciendo la maleta. Mete una braga, respira, respira, respira. Mete un pantalón. Respira, respira, respira. Tranquilidad y relax.
Y me planto con mi maleta hecha, y todo preparado para salir a Granada, y enfrentarme a mis miedos de una vez por todas.

Y diez minutos antes de irnos al aeropuerto, me llamó mi padre… ¿Estás al corriente de la noticia? -¿Qué noticia?- Que los controladores han hecho una huelga… encubierta.
Puse la tv. y efectivamente. Sería la última persona en el mundo que se había enterado de que los controladores se habían puesto en huelga (o todos malos a la vez). Rápidamente me fui a la web de vueling, y comprobé que sí, que mi vuelo estaba en la lista de cancelados. Y ya había un link para que me devolvieran el dinero (por cierto, genial el trato recibido por vueling).

¿Y ahora qué hacemos?
Podríamos habernoslo pensado dos veces y… perder el billete de vuelta (que ese no nos lo devolvían), o cambiarlo por otro… nosecuando, y quedarnos en casa todo el puente….
Pero no, no nos lo pensamos mucho. Fuimos visitando la página de Renfe, que estaban agotadísimas las plazas (y las que quedaban estaba pactadas con Iberia). Miramos las empresas de alquiler de coches (las típicas, PepeCar, Europcar) y en la mayoría no quedaba ni un coche disponible…. pero es que los que habían te limitaban los kilómetros, y te penalizaban por entregalo en otro sitio que no fuera Barcelona.
La mejor opción fue Sixt. Fantástica la tarifa para este tipo de operaciones. Y fantástico el trato recibido.
Lo cogimos cerca de casa, lo dejamos en el Aeropuerto de Málaga. Kilómetros ilimitados. Un Hyundai i30 con 20 kilómetros (más nuevo, imposible), por un poco más de 100 euros.

Así que con la maleta hecha, y sin pensarlo ni un minuto más… carretera y manta.
Cuando íbamos por Castellón llamé a mis padres (que con las prisas se me había olvidado decirles que sí que íbamos).

Como nos quedaba un largo camino, también puse el cd de listenings de inglés (que tengo el examen el lunes…).
Hablamos, reimos, nos contamos cosas.
Estos largos viajes por carretera (que últimamente, con mi manía al avión, son bastante frecuentes), a Jaume y a mí nos viene muy bien. Porque inmersos en el día a día, en el estrés, en el quehacer y la convivencia “rápida”, sin tiempo para nosotros mismos…. nos obligan a hablar largo y tendido, a volver a escucharnos, a volver a reencontrarnos.

No hicimos todo el viaje de un tirón. Dormimos en un pueblo de Murcia, en Totana, en un hotel que fue todo un acierto. Las habitaciones muy nuevas, grandes, bonitas. Una ducha modernísima. Con un restaurante bastante decente. Con una recepcionista la mar de simpática. Con un servicio gratuito de alquiler de DVD, para ver una peliculilla antes de dormir. Con SPA, gimnasio, y jardines con mini-golf. Una pena que sólo estuviéramos unas diez horas y no poder disfrutar más de todo lo que ofrecían.

No nos levantamos muy temprano, pero ya hicimos todo el camino, hasta el aeropuerto de Málaga, de un tirón. Donde diez minutos antes de la entrega prevista, estábamos todavía llenando el depósito de gasolina, para devolverlo. Cuando íbamos en el camino de vuelta a Granada, y buscando algún sitio para comer en medio, me acuerdo de que se me había olvidado el CD de los listenings de inglés (cuyo examen tengo el lunes) dentro del reproductor de CD. Así que vuelta al aeropuerto. Menos mal que aún lo estaban lavando, y no se lo había llevado nadie…

CD en mano, comimos (gracias a una sugerencia) en un chiringuito Malagueño de la costa. Si tenéis oportunidad, os lo recomiendo. Tienen un pescado fresquísimo, y hacen los fritos muy bien. Muy bien.

Con la tripita llena nos fuimos a Granada, donde en los dos días que nos quedaban… no paramos. Cervecita. Tapita. Tapita. Cervecita. Gofre. Cerfecita. Tapita. Crêpe. Muchos amigos, muchas risas, y mucho cariño.

El martes nos dimos una vueltecita por el Media Markt de Granada (sí, cuando estamos aburridos y no sabemos qué hacer nos metemos allí, y siempre cae algo…). Y para nuestra sorpresa nos dimos cuenta de que los regalos que nos íbamos a dar para reyes… estaban muchísimo más baratos en Granada que en Barcelona. Pero no sólo esos. Un montón de productos (por ejemplo, los nuevos pendrives de emtec, en forma de muñequitos, en Barcelona cuestan 19€ y en Granada sólo 13€).
Pues en concreto el e-reader que me gustaba, en Granada cuesta 50€ menos que en Barcelona. ¿Crees que nos lo hemos pensado mucho? Nos hemos traido todos los regalos de reyes puestos.

Y llegó el miércoles. Y el fin de las mini-vacaciones. Y un nervio. Y otro nervio. Y más nervios.
Ay, yo no me quiero ir en avión.

Pero sí, me he montado.

Ventana del avión
Esta es la prueba: hoy he sobrevolado no-se-qué ciudad nubosa

Cuando vuele… seré libre. Tengo escrito en un cartel gigante en mi dormitorio desde hace unos meses.

Yo misma en el avión
Hoy me he sentido libre.