By Tutty
Estudiando lógica con el niño…
En una Microsoft® ASP.NET MVC application, el controller es the boss.
The Boss is Bruce Springsteen.
Luego, Bruce Springsteen, es un controller.
Por modus ponens… hemos denunciado a Bruce, por dejarnos tirados en la huelga.
No comments.
By Tutty
Tiempos.
Tengo cinco libros sobre gestión del tiempo, que por supuesto no me he leido. ¿Por qué no? Porque no tengo tiempo. Claro, si tuviera tiempo, no necesitaría un libro de cómo gestionarlo.
//[OFF-TOPIC] que tontería, ¿no? precisamente porque no tengo dinero, no necesito un libro de cómo gestionarlo… ¿O quizás necesite aprender a gestionar el dinero, para tener más, exactamente igual que el tiempo? Reflexionaré más tarde sobre esto.
El caso es que no tengo tiempo para leer los libros sobre gestión del tiempo, porque es del tipo de cosas que “haré más tarde” que es el equivalente a “nunca”.
Durante la tarde del viernes podría haber hecho muchas cosas, esas que nunca hago por falta de tiempo, pero decidí asistir a un seminario sobre gestión del tiempo que organizaba mi actual empresa a través del Microsoft.
Lo cierto es que… productiva, no sé si seré (espero que sí) pero he empezado a usar el outlook (sobre todo en mi vida personal) que no es ni normal.
Será el efecto placebo, será. Pero llevo todo el día de un relax… y el tiempo me sale por las orejas… y he tenido tiempo de escribir dos posts, comprar una vajilla, hacer la compra, ir a mi proveedor de movistar, recuperar la actividad de mi eReader, hacer los deberes de inglés, actividad que arrastraba hasta la última hora del lunes, y los hacía deprisa y mal…
Muy bien, son las 20:30 y por fín tengo tiempo para echar un vistacito al libro de cómo gestionar el tiempo… A Olé olé.
By Tutty
Ficción publicitaria ;).
Cuando empecé a verme con Jaume (va a hacer ya 4 años), recuerdo que en los desayunos, me encontraba una caja de cereales en la nevera, y que además que no era suya (porque él no comía nunca kellogs).
Un dia le pregunté que porqué guardaba los cereales ahí (en mi casa nunca se han guardado en el frigo), y me decía simplemente que eran de alguien que se los dejó ahí, y los guardaba para cuando volviera.
Yo le daba vueltas al tema (como todas las mujeres que pensamos demasiado), y me desahogaba contándoselo a un amigo. Le comentaba que quizás yo deberia también dejar una caja de cereales en el frigorífico, a ver si la guardaba.
Mi amigo pensó un rato y dijo… Seguramente la proxima chica con la que se vea verá las dos cajas de cereales y querrá dejar la suya, y así consecutivamente.. asi que llegará un momento en el que tendrá tantas cajas de cereales que no tendrá sitio para guardar la leche.
En ese mismo momento me dí cuenta de la cantidad de cajas de cereales que de una manera u otra yo misma guardaba.
Y empecé a saber distinguir cuándo merece la pena deshacerse de según que recuerdos inútiles, porque ocupan un lugar imprescindible que seguramente necesitaremos, ya sea en el frigorífico para guardar el resto de alimentos, o en nuestra cabeza, para seguir guardando otros recuerdos más agradables.
Yo no dejé ninguna caja de cereales, ni ninguna otra cosa. Y nunca supe de quién era la caja.
Y la verdad es que ahora me da un poco igual, porque Jaume decidió quedarse conmigo, y no con mis cereales, y porque yo me quedé con el frigo, la cocina, y todo lo demás.
…y si seguimos con el plan establecido nos cansaremos al ratito de empezar..
By Tutty
Soy una consumista.
Es un principio duro, lo sé, pero empezaré admitiéndolo y todo será más fácil.
Me gusta el olor a nuevo, el tacto, el sentimiento y la emoción que evoca tener algo sin estrenar (y tuyo) entre las manos.
//por cierto, hace poco me dijeron que el olor “a nuevo” de los coches nuevos
//en realidad es un ambientador
La primera hoja de una libreta, la primera palabra escrita con un nuevo boli de escritura suave, desnudar una nueva posesión del inmaculado plástico transparente tirando de la tira roja, separar suavemente la pegatina protectora de cualquier gadget con pantalla, sacar las bolas de papel de periódico de un zapato, o agudizar el oido para disfrutar del primer crujido que hace un libro al abrirlo.
Lápices de colores.
Siempre he sentido este entuasiasmo, y esto es una confesión.
Los septiembres y la vuelta al cole eran furor puro, con todos mis libros y libretas nuevas, y lápices de colores perfectos, del mismo tamaño, con los surcos que sólo tienen los lápices en la punta que aún no han sido afilados… y las gomas de borrar.
Tengo una especial debilidad por las gomas sin ensuciar, sin desgastar, tan suaves, tan redondas, tan redondeadas, tan blancas…
Ropa nuevecita en el armario
Aunque sea una consumista, lo cierto es que no todo lo que me hace ilusión es material, también soy una romántica.
Me encantan también el primer trozo de un pastel, y el primer bocado. Las 15.00 horas del viernes, porque estoy a punto de estrenar un nuevo fin de semana. Meterme en una cama bien hecha… y deleitarme mirando la ropa del armario que aún tiene la etiqueta puesta.
//vale, es posible que esto sea menos romántico
Y la verdad es que lo que peor llevo es estrenar nuevos aparatos electrónicos.
Los gadget son inevitablemente atractivos. La sensación de conseguir un nuevo capricho es adictiva. Más funciones, más posibilidades, más prestaciones, más accesorios. Es una nueva sensación de poder.
Para colmo yo sé que mi relación con estos cacharros es siempre muy parecida, sigue 100% el patrón del capricho. Los primeros días me paso las horas muertas toqueteándolo, investigando, descubriendo… no puedo parar. Pero como suele ocurrir con todo en esta vida, pronto deja de tener tanto misterio, y poco a poco la volátil llama de la ilusión se apaga, y termino haciendo un uso simple (en el caso de los móviles, llamadas, sms y alguna consulta al google). Pero es que… creo que vale la pena… sólo por las primeras sensaciones…
//me parece que este comportamiento se podría extrapolar bastante
Como ya me conozco tengo que andar con mucho cuidado, y lo hago. Procuro no mirar las nuevas adquisiciones de mis amigos.
Yo ya tengo un móvil, y además va muy bien, lo hace todo perfectamente, tiene su internet, su agps, y en realidad no echo en falta ninguna función. ¿Por qué tengo que ir fijándome en otros?
Pero… es que…hay veces que no se puede evitar.
Hay momentos en los que uno no está por la labor de negarse, como en mi caso, que últimamente la fiebre del consumismo me consume (valga la consumancia) se apodera de mí, y me da por comprar y estrenar sin parar. Ya estoy cambiando la cocina, comprando electrodomésticos, vajilla, vasos, y hasta los trapitos…! He estrenado una nueva mesa para la tv, dos cuadros, dos pares de botas, cinco camisas, cuatro camisetas, dos faldas, un traje y un par de vaqueros ¿Tú crees que esto se puede frenar tan fácilmente?
Fue entonces cuando, con toda esta debilidad consumista a flor de piel, él me dijo…
-¿Has visto mi nuevo HTC? Mira que bien va.. qué suavidad.. Toma… – y me extiende la mano con el móvil.
-”Tutty, no lo toques, no lo toques…” – Me decía mi yo-angelito, en el hombro izquierdo.
- Qué bonito… no… ya lo veo… – me negué por primera vez.
- Mujer, cógelo, si es nuevo y no tiene nada… mira los menús – insistió.
- No.. ya.. ya… si… sí… – Me negué por segunda vez mientras él mantenía el brazo estirado.
- Que sí, cógelo – y me lo puso la tentación en la mano.
Oye.. al final… es un nuevo jefe, de un nuevo trabajo (no te decía yo?), ¿qué quieres que haga?
Sí, soy así de blandita, y tuve que coger el móvil, y ya que estaba en la mano probarlo, arrastrar paneles, jugar con los menús, pellizcarlo…
- Oh!! Pues sí que va bieeen!! – Cuando ya había caido en el pecado, irremediablemente.
Si es que soy muy débil. ¿Portabilidad, o puntos?
By Tutty
Cuando tengo un rato libre me voy al fnac y me pongo a curiosear libros.
Es una afición muy divertida, me paso un buen rato leyendo títulos, salto de una sección en otra.
Normalmente lo hago mientras espero que Jaume salga de trabajar, que suele venir a recogerme y encontrarme medio tumbada leyendo títulos de la última estantería.
- ¿Qué es esto? – Me pregunta.
- Autoayuda – le contesto – ¿Crees que necesito organizar mejor mi tiempo, o aprender a ser feliz, o superar mis pensamientos negativos, o aprender a decir lo que importa?
- No – me contesta – Ya haces eso muy bien… si quieres uno de estos, primero piensa qué NO puedes hacer, y te compras uno para conseguir hacerlo…
- Vale… – y me puse a buscar de nuevo.
- ¿Y ahora qué buscas? –
- Quiero aprender a hacer mis necesidades en baños públicos… -
- Vámonos, guapa….
¿Qué pasa? ¿Tú no tienes tus limitaciones?
By Tutty
Entre tanta persona perdida en la vida, desordenados y desorientados, me resulta curioso que la gente se sorprenda de que yo considere tan importante tener claro de dónde vengo como a dónde voy.
Yo ahora estoy aquí, y pero ayer estaba allí. Y mañana no lo sé.
Cierto es que procuro no tener ese alma inmigrante que piensa en todo lo bueno que se había dejado allí, aunque a veces me entre la melancolía.
Procuro mirar al futuro, más que al pasado. Intento ser positiva y levantarme siempre que puedo.
Pero hay días que se rifa una hostia, y no paro de repartir papeletas….
By Tutty
Sin exagerar, creo que hace por lo menos cuatro años que no formateo.
Curioso, porque recuerdo una época de mi vida en la que era raro el cuatrimestre que no hacía limpieza, y creaba mil cd’s-backups que rodarán eternamente por ahí, de mudanza en mudanza…
En este caso es un pcito de segunda mano que por cuatro duros hemos comprado para llevárnoslo a Granada, porque el de casa de mis padres murió hace mucho, y hasta las Navidades pasadas no nos dimos cuenta.
Hace algún tiempo me hubiera currado mucho el formateo, pero es que me siento vieja para estas cosas. Ni los drivers de la tarjeta de sonido… (que también tiene poca vergüenza el cacharro, no funcionar a la primera, y darme más trabajo del necesario!) Cualquier S.O. me va bien… total, para ver el correo… y cuatro marranadas que se hacen en vacaciones…
By Tutty
Esta mañana me he levantado enérgicamente y lo primero que he hecho es ir a poner una lavadora.
Cuando he abierto el tambor, que el mío es de carga superior, he visto que había alguien que… ya había puesto una lavadora en mi máquina.
WTF? -He pensado.
¿Estaré siendo víctima de un uso-robo de mi lavadora por parte de otra parsona?
He decidido que lo mejor era inspeccionar la ropa que allí se encontraba para hacerme una idea más aproximada del ladrón de lavados.
Y saco una camiseta… arrugada como un jigo. La despliego… y… oye… parece que es mía.
Saco más ropa, más ropa…
Oye… yo… no puse una… ¿lavadora el miércoles?
Mi ropa me debe odiar, porque la he dejado abandonada, húmeda y arrugada durante tres días. No me extraña que luego, cuando me los pongo, los vaqueros me queden mal: es su pequeña venganza personal.
Por cierto, acabo de poner otra, y me he puesto una alarma en el móvil.
By Tutty
Ayer, sin muchas cervezas en el cuerpo, terminé diciendo “Si es que soy una chunga… y cuanto más hablo más chunga me doy cuenta que soy… sin embargo por lo menos yo me doy cuenta… que hay muchos otros que no lo hacen”. A lo que J.M. contestó “Sería un buen comienzo para escribir algo en tu página personal, y luego añades ‘A esos va dedicado este texto’“.
No me atrevo a ponerlo en “mi página personal”, pero lo escribo aquí: ¡¡¡Para dedicárselo a todos ellos!!!
*Chungo: De mal aspecto, o mala calidad. Difícil o enrevesado.
By Tutty
Forget love… fall in coffee!
Llevo un año intentando escribir este post que, como casi todo lo que escribo, lo hago para mí (aunque luego tenga la indecencia de ir exponiéndolo públicamente).
Me ha costado muchísimo escribirlo y hacerme a la idea de que tenía que hacerlo. Tanto, que he cambiado el diseño del blog entero mientras me decidía.
Puerto Olímpico de Barcelona.
Hasta ahora todo lo que había hecho (lo poco, o lo mucho) estaba pensado por y para mí. He prometido mil cosas que no he cumplido, y nunca he dejado de hacer lo que quería sin importarme mucho la gente, no he pensado a quién le gustaba, o le disgustaban mis decisiones, ni siquiera a quién le estaba haciendo daño. Tampoco me importó la opinión de nadie cuando vivía como un pollo sin cabeza (los pollos sin cabeza también se divierten, no te creas…)
Y de pronto, hace un poco más de un año dejé de hacer todo eso, para tomar una la decisión: compré un viaje sólo de ida. (Había comprado hasta ese momento 45 billetes de ida, con sus respectivos 45 billetes de vuelta). Si no es fácil vivir durante un año en un aeropuerto, quedarse de una vez en uno de los dos lados tampoco es sencillo.
Sí, mucha gente se va de sus casas todos los días pero la mayoría tienen la esperanza de volver a su casa alguna vez. Y aunque cuando yo me vine a Barcelona sólo una pequeña parte asumía que me iba para siempre, esa pequeña parte se ha asentado definitivamente en mi cabeza, en mí misma, y en mi forma de vida. Ahora sé que si vuelvo va a ser dentro de mucho, mucho, y que es mucho más probable que me aleje, a que me acerque…
Dejar una vida no es fácil, y dejarla por alguien mucho menos. Tomar la decisión de desaparecer fue duro. Y el esfuerzo que me supuso es algo que poca gente sabe.
Durante mucho tiempo tuve la sensación de que había muerto de alguna forma, en otro sitio, para volver a resucitar aquí. La gente que dejé atrás sigue con su vida, nada se para, y nadie va a dejar de evolucionar (o no). Y ya no tengo la sensación de volver a casa.
La mochila de Clooney. Fotograma de “Up in the air”
Y he vuelto a empezar. He hecho un borrón y cuenta nueva. Como si hubiera vuelto a nacer. Una ciudad nueva, una vida nueva, un piso nuevo.
Me traje pocas cosas porque todo fue tan de repente que no tuve ocasión de hacer una mudanza de verdad.
Cuatro o cinco libros, cuatro o cinco pantalones, unas cuantas camisetas… una maleta bien pequeña, y pocas cosas que pesaran en la mochila.
Todo esto da vértigo. ¿Me ves? ¡Estoy volando sola!
Ahora ha pasado un año, y el propósito que tenía en mente cuando empecé a escribir, era hacer una valoración de si esta decisión que con tantísimo esfuerzo tomé (sólo mis íntimos sabían lo poco dispuesta que estaba a abandonar Granada).
De la parte mala de haberme mudado tiene la culpa la nostalgia.
Echo de menos Granada. Que es mi ciudad. Que es muy bonita, que tiene encanto. Un encanto fácil de captar cuando vas de turismo, e imposible de olvidar si vives allí. Granada tiene una forma de vida, un ritmo distinto. Granada tiene tiempo. Es pequeña, es fácil ir andando a cualquier sitio. (Eso sí, más te vale no necesitar el autobús).
Barcelona es más grande y llevo un año aquí y podría decir que me pierdo todos los días. Incluso me he comprado un móvil con GPS para encontrarme a mí misma.
En Barcelona tengo “complejo idiomático”. Entiendo bien el catalán pero no lo hablo, y es una barrera invisible… o no tanto.
Y en Granada estan la mayoría de mis amigos, y la distancia no favorece mucho las relaciones.
¡He sido capaz de hacerlo!
Sobre las cosas buenas de haberme ido destaco que ‘lo he hecho‘. He venido. He dejado el paraguas protector de mis padres. Esto ya no es un juego, no es un viaje, no es un rato. Me he independizado, he encontrado trabajo, y tengo mi propia familia.
Era una meta, y lo he cumplido. Es suficiente razón para pensar que el cambio ha sido para bien, porque he evolucionado.
Pero además, tengo una lista enorme de cosas que hacen que me guste vivir aquí.
Me gusta Barcelona porque el transporte público se corresponde con el de una ciudad grande. Odio el metro, y más a las nueve menos cuarto de la mañana, pero saber que el tiempo que tardo en llegar a un sitio depende de la hora que salgo…es calidad de vida. Minuto y medio por parada.
Además soy una gran usuaria del bicing.
Blackwell (Oxford)
Me gusta Barcelona porque hay muchos fnacs. Y hay Bertrand. Puedes coger un libro y leerlo en la misma librería, por ejemplo (qué europeo!).
El viernes pasado me di a mí misma rienda suelta en el fnac, y encontré dos libros de una colección que no encontraba en ningún sitio, en el formato que quería, y… unos cuantos que me interesaban. Ops! ¿Ciento cincuenta euros en libros?
Aquí hay de todo. La mayoría de las marcas/industrias tienen una sede aquí.
El Liceo.
Barcelona tiene una oferta cultural alucinante: sesenta cines (no sé cuántas salas) con proyecciones en versión original / subtitulada, o cine independiente… o doblado al catalán… Y el cine al aire libre de Monjuïc.
He contado grosso modo entre quince y veinte teatros. Innumerables salas de conciertos, museos, exposiciones… Veintiocho bibliotecas ordenadas temáticamente. Treinta mercados.
Desde que estoy aquí no ha habido fin de semana en el que no hubiera una cita cultural interesante: teatro, ópera, musical, concierto, exposición del ServiCaixa o el domingo que es gratis entrar a los museos. La Vanguardia publica eventos para el fin de semana de menos de cinco euros.
El Ricky Rubio. Majete, me he venido a Barcelona
pa’ verte jugar…
Y por supuesto, lo más importante. Me he visto casi la mitad de los partidos que el Barça ha jugado en casa, y tengo cinco gigas de fotos de Ricky Rubio. (¿Qué más quiero?)
Profesionalmente también es positivo vivir aquí. Básicamente porque cabe la posibilidad de existir “vida profesional”…. (que no es poco).
Podría enumerar cientos de cosas más. Cosas que añoro, cosas con la que alucino de mi nueva ciudad…
Pero no sé por qué voy a contarlo sólo en un post, si al final tengo un blog para eso… para contarlo poquito a poco y con detalle… ;)
Ahora estoy aquí, y estoy contenta.
Y creo que ha sido un año positivo.
Ahora soy un poquito más mayor.
Y un poquito más romántica.