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Jun

16

Living in Bcn!

By Tutty

Milchkaffee (Forgot love!)
Forget love… fall in coffee!

Llevo un año intentando escribir este post que, como casi todo lo que escribo, lo hago para mí (aunque luego tenga la indecencia de ir exponiéndolo públicamente).
Me ha costado muchísimo escribirlo y hacerme a la idea de que tenía que hacerlo. Tanto, que he cambiado el diseño del blog entero mientras me decidía.

Puerto Olímpico. Barcelona.
Puerto Olímpico de Barcelona.

Hasta ahora todo lo que había hecho (lo poco, o lo mucho) estaba pensado por y para mí. He prometido mil cosas que no he cumplido, y nunca he dejado de hacer lo que quería sin importarme mucho la gente, no he pensado a quién le gustaba, o le disgustaban mis decisiones, ni siquiera a quién le estaba haciendo daño. Tampoco me importó la opinión de nadie cuando vivía como un pollo sin cabeza (los pollos sin cabeza también se divierten, no te creas…)

Y de pronto, hace un poco más de un año dejé de hacer todo eso, para tomar una la decisión: compré un viaje sólo de ida. (Había comprado hasta ese momento 45 billetes de ida, con sus respectivos 45 billetes de vuelta). Si no es fácil vivir durante un año en un aeropuerto, quedarse de una vez en uno de los dos lados tampoco es sencillo.

Barcelona Air Race 2009
Estuve en la Barcelona Air Race 2009

Sí, mucha gente se va de sus casas todos los días pero la mayoría tienen la esperanza de volver a su casa alguna vez. Y aunque cuando yo me vine a Barcelona sólo una pequeña parte asumía que me iba para siempre, esa pequeña parte se ha asentado definitivamente en mi cabeza, en mí misma, y en mi forma de vida. Ahora sé que si vuelvo va a ser dentro de mucho, mucho, y que es mucho más probable que me aleje, a que me acerque…

Dejar una vida no es fácil, y dejarla por alguien mucho menos. Tomar la decisión de desaparecer fue duro. Y el esfuerzo que me supuso es algo que poca gente sabe.

Durante mucho tiempo tuve la sensación de que había muerto de alguna forma, en otro sitio, para volver a resucitar aquí. La gente que dejé atrás sigue con su vida, nada se para, y nadie va a dejar de evolucionar (o no). Y ya no tengo la sensación de volver a casa.

up-in-the-air-clooney
La mochila de Clooney. Fotograma de “Up in the air”

Y he vuelto a empezar. He hecho un borrón y cuenta nueva. Como si hubiera vuelto a nacer. Una ciudad nueva, una vida nueva, un piso nuevo.
Me traje pocas cosas porque todo fue tan de repente que no tuve ocasión de hacer una mudanza de verdad.
Cuatro o cinco libros, cuatro o cinco pantalones, unas cuantas camisetas… una maleta bien pequeña, y pocas cosas que pesaran en la mochila.

Barcelona Air Race 2009
Todo esto da vértigo. ¿Me ves? ¡Estoy volando sola!

Ahora ha pasado un año, y el propósito que tenía en mente cuando empecé a escribir, era hacer una valoración de si esta decisión que con tantísimo esfuerzo tomé (sólo mis íntimos sabían lo poco dispuesta que estaba a abandonar Granada).

De la parte mala de haberme mudado tiene la culpa la nostalgia.
Echo de menos Granada. Que es mi ciudad. Que es muy bonita, que tiene encanto. Un encanto fácil de captar cuando vas de turismo, e imposible de olvidar si vives allí. Granada tiene una forma de vida, un ritmo distinto. Granada tiene tiempo. Es pequeña, es fácil ir andando a cualquier sitio. (Eso sí, más te vale no necesitar el autobús).

Barcelona es más grande y llevo un año aquí y podría decir que me pierdo todos los días. Incluso me he comprado un móvil con GPS para encontrarme a mí misma.
En Barcelona tengo “complejo idiomático”. Entiendo bien el catalán pero no lo hablo, y es una barrera invisible… o no tanto.
Y en Granada estan la mayoría de mis amigos, y la distancia no favorece mucho las relaciones.

Gárgola
¡He sido capaz de hacerlo!

Sobre las cosas buenas de haberme ido destaco que ‘lo he hecho‘. He venido. He dejado el paraguas protector de mis padres. Esto ya no es un juego, no es un viaje, no es un rato. Me he independizado, he encontrado trabajo, y tengo mi propia familia.
Era una meta, y lo he cumplido. Es suficiente razón para pensar que el cambio ha sido para bien, porque he evolucionado.

Pero además, tengo una lista enorme de cosas que hacen que me guste vivir aquí.

Me gusta Barcelona porque el transporte público se corresponde con el de una ciudad grande. Odio el metro, y más a las nueve menos cuarto de la mañana, pero saber que el tiempo que tardo en llegar a un sitio depende de la hora que salgo…es calidad de vida. Minuto y medio por parada.
Además soy una gran usuaria del bicing.

Blackwell (Oxford)
Blackwell (Oxford)

Me gusta Barcelona porque hay muchos fnacs. Y hay Bertrand. Puedes coger un libro y leerlo en la misma librería, por ejemplo (qué europeo!).
El viernes pasado me di a mí misma rienda suelta en el fnac, y encontré dos libros de una colección que no encontraba en ningún sitio, en el formato que quería, y… unos cuantos que me interesaban. Ops! ¿Ciento cincuenta euros en libros?
Aquí hay de todo. La mayoría de las marcas/industrias tienen una sede aquí.

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El Liceo.

Barcelona tiene una oferta cultural alucinante: sesenta cines (no sé cuántas salas) con proyecciones en versión original / subtitulada, o cine independiente… o doblado al catalán… Y el cine al aire libre de Monjuïc.
He contado grosso modo entre quince y veinte teatros. Innumerables salas de conciertos, museos, exposiciones… Veintiocho bibliotecas ordenadas temáticamente. Treinta mercados.
Desde que estoy aquí no ha habido fin de semana en el que no hubiera una cita cultural interesante: teatro, ópera, musical, concierto, exposición del ServiCaixa o el domingo que es gratis entrar a los museos. La Vanguardia publica eventos para el fin de semana de menos de cinco euros.

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El Ricky Rubio. Majete, me he venido a Barcelona
pa’ verte jugar…

Y por supuesto, lo más importante. Me he visto casi la mitad de los partidos que el Barça ha jugado en casa, y tengo cinco gigas de fotos de Ricky Rubio. (¿Qué más quiero?)

Profesionalmente también es positivo vivir aquí. Básicamente porque cabe la posibilidad de existir “vida profesional”…. (que no es poco).

Podría enumerar cientos de cosas más. Cosas que añoro, cosas con la que alucino de mi nueva ciudad…
Pero no sé por qué voy a contarlo sólo en un post, si al final tengo un blog para eso… para contarlo poquito a poco y con detalle… ;)

Ahora estoy aquí, y estoy contenta.
Y creo que ha sido un año positivo.
Ahora soy un poquito más mayor.
Y un poquito más romántica.

Ene

30

De los 25 a los 35…

By Tutty

Por fin he sacado un poco de tiempo para hacer eso que tanto me apetecía hacer, y que llevo haciendo 12 años consecutivos.
Me he levantado temprano, y me he puesto a escribirle una carta a mi yo de 35 años.

Querida Isabel de 35 años:
Llevamos 12 años “jugando” a ésto de las cartitas, y creo que no ha habido año en el que mi carta no comience por… “este año mi vida ha dado un giro de 360 grados”.
¡Pero es que realmente este año mi vida ha dado un giro de 360 grados!!!

May

12

El viaje de vuelta.

By Tutty

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No tengo ni la más remota idea de por qué últimamente, en cuanto me meto en la cama, mi cerebro empieza a trabajar rapidamente. Como si me hubiera tomado varios cafés media hora antes, o muchas semillas de guaraná.

El caso es que aquí estoy, después de haberme terminado las últimas 100 páginas de un libro que he leido casi de un tirón tres noches seguidas. Después de haber dado doscientas vueltas en la cama. Después de haberme despertado a las 9.30 (y ayer me acosté a las 2.30!)

No sé qué me inquieta. O qué me tiene nerviosa.
Quizás sea que en tres días me toca hacer la mudanza, y aún me resisto a la idea. O que aún no sé muy bien cómo me voy a adaptar a mi nueva ciudad. O si todo va a salir bien y mi máster (en el que me voy a gastar prácticamente mis ahorros de los dos últimos años) va a aportarme todo lo que espero…

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Pero ahora sólo estaba pensando en el viaje de vuelta desde Oxford hasta Granada.
Cómo llegué cinco horas antes al aeropuerto. Con un billete de cien libras esterlinas (la fianza que había pagado al llegar a la residencia), con hambre, y sin conseguir que nadie me dejara pagar con él.
Cómo tuve que esperar casi tres horas hasta que abrieron el mostrador de facturación.
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Cómo el srto. azafato de EasyJet me decía que iba con un kilo y medio de más en la maleta, y que además no podía viajar con dos bultos de mano. Y yo le explicaba que mis dos bultos de mano cabían ambos juntos en la cosa que servía para medir si el equipaje de mano era suficientemente grande. Y él insistía en que sólo podía ser uno. Y yo le decía que si cogiera una bolsa de basura grande, y metiera mis dos maletitas, sería sólo un bulto y cabría en la cosa. Y él, inflexible, me volvía a repetir que sólo podía subir un bulto.
Así que intenté meter todas las cosas que había en uno de las bolsas en la maleta grande (aunque ya tenía sobrepeso), y al intenterlo rompí la cremallera de la maleta, y el bolsillo no se podía cerrar.
Así que tuve que plastificarla entera, pero sin querer dejé demasiadas cosas dentro, así que cuando volví a pesar la maleta, ésta pesaba tres kilos y medio más. Y además tuve que facturar una mochila completamente vacía (saqué la cámara de fotos, y la puse en el bolso) -700 gr.- y por ello me cobraron otras dieciséis libras.

Pensándolo detenidamente (ideas de Jaume) podría haber plastificado mis dos bolsas de mano juntas, y no tener que facturar.
O plastificar la mochila junto a la maleta, y que no fueran dos bultos diferentes.

Pero no, yo rompí la cremallera, pagué la plastificación, pagué el sobrepeso, y pagué facturar otra maleta más.

Eso sí, cuando fui a pagar las 25 libras esterlinas que me costó la bromilla, allí estaba con mi billete de 100 libras que nadie quiería cambiar. Y la muchacha preguntándome que si no tenía uno más pequeño (ja ja ja!) o que si podía cambiar el billete en otro sitio antes de pagar (ja ja ja!).
Con la malafollá granaina hablando inglés se topó.

Porque cuando preguntó “No tienes un billete más pequeño?” Contesté un sequísimo “No!“.
Y luego dijo “No tengo cambio“.
(¿Y?)
Así que le contesté, con toda la ira que había estado conteniendo mientras hablaba con el inútil del mostrador. “Tengo que pagar, tengo dinero, tú no quieres el dinero, pues si quieres no te lo pago“.
Me preguntó también que sí tenía tarjeta de crédito (quizás mi inglés no es muy bueno, pero… ) y volví a contestarle “No, tengo 100 libras“.
Incluso me preguntó que si podía cambiarlo en otro sitio, a lo que le contesté (qué maleducada!) “Yo tengo dinero, eres tú la que no tienes cambio, es tu problema y no el mío“.
Así que la chica se levantó de su asiento, y se dio una vueltecita por el aeropuerto para buscar cambio.

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Pasé por la check door unas dos horas antes de que saliera el vuelo, pero con la vuelta de las 100 libras me pude comprar un muffin de cada sabor (cinco difentes), una lasaña vegetariana, una cocacola, y un café.

Y al final, es sólo una tontería.
Como todas las demás tonterías que nos pasan todos los días.
Como todas las tonterías que cuando descubro que lo son me prometo a mí misma no volver a preocuparme por ellas.

Pero lo cierto es que siempre vuelvo a ahogarme en medio vaso de agua.

Como ahora, que el hecho de empezar una nueva etapa de mi vida, me quita el sueño.

Abr

11

Viajando…

By Tutty

… por la costa Azul.

Porque ya vendrán tiempos peores y… que me quiten lo bailao.

Abr

8

Miedos…

By Tutty

La mayoría de las cosas que no hago.
La mayoría de las decisiones que no decido.
La mayoría de los cambios que no realizo.

Suele ser por culpa del miedo.

¿Miedo a qué?
Miedo a perder, a decepcionarme, a no saber adaptarme.
Miedo a decepcionar a otras personas. Miedo a decir determinadas cosas.
Miedo a herir, a que me hieran.

Y hay veces que ya sea la suerte, el destino, el sino, la fatalidad, la ventura, nuestro rumbo, el camino, la fortuna, el azar… o siemplemente la vida… te muestra que esa decisión que no tomaste era la correcta.
No me atreví sólo por miedo.
Y simplemente ahora lo sé porque otra persona tomó esa buena decisión por tí.

Curioso, que con todas las cosas malas que te pueden pasar en la vida, las buenas sean consecuencia del acto de otra persona, en lugar del tuyo propio.

A veces también tiro piedras contra mi propio tejado, por omisión.

Mar

16

Recuerdos.

By Tutty

Hay ciertas personas que tienen la cualidad de poder desarraigarse de determinadas cosas con bastante facilidad.

Y yo soy más bien de lo contrario. Soy de las que sigo pagando dominios que no utilizo porque alguna vez en mi vida pensé en montar una empresa con ese nombre, y después me da penica no renovarlos. Soy de las que sigue pagando el pro de flickr, aunque rara vez suba una foto. De las que guardo 1000 cintas de vídeo con 3000 películas que nunca volveré a ver. De las necesitaría un trastero infinito para guardar recortes de periódico, apuntes de la universidad, muñecas de cuando era pequeña, o los posters de los BackStreetBoys que quité hace más de diez años de la pared.

En eso le he salido a mi padre. Que es de los que lo guardan todo también.

Mi madre es mucho más práctica.
No le importa tirar el armario que siempre ha estado en casa de mi abuela desde que ella era joven. Y yo me agarraría a todo lo que hay en esa casa como si fueran recuerdos únicos.
No le importa guardar en cualquier sitio la bata de mi abuela, o deshacerse de la ropa. Y ya dejaría todo sin tocar nada.
Incluso dar de baja el teléfono. Yo, que seguiría pagándolo siempre… porque fue el primer número que me aprendí cuando era pequeña, y el que más veces he marcado. Pero ahora ya no tenemos teléfono fijo en Motril.
Y en realidad, tampoco hubiera servido de nada, porque por mucho que lo marcáramos no iba a salir al otro lado la voz de la abu.

Una vez, “tirando” un armario empotrado para poner otro, salió un papel amarillento acartonado.
Mi madre miró el cartón, y le preguntó a mi padre: ¿Puedo tirar esto?
Mi padre miró el papel… y dijo.. “Es un cartón viejo. Claro”.
Y mi madre suspiró antes de decir: “Si no te lo hubiera dicho, seguro que en un rato me hubieras preguntado ‘¿Y el papel amarillento que perteneció a la tapa de un diccionario que tiene doscientos años años, y guardaba por aquí, y el Papa le dió a mi bisabuelo…?’… y te hubieras enfadado porque lo había tirado”.

Y a mí me dió la risa tonta.
Porque es verdad.
Y mi vida también está llena de recuerdos materiales que no sirven para nada.

Mar

14

Quiero.

By Tutty

Yo… quiero ser fiebre.
Y hacer que te quedes tres días enteros en la cama conmigo.

Mar

13

Lo que fuí.

By Tutty

Hace veinticuatro días que debería haber abierto una carta que me escribí cuando tenía quince años.

Llevo veinticuatro días y no me atrevo.

No puede ser tan malo.

No me suelo reprochar nada, en mis cartas.

Pero este año tengo miedo.

Miedo, porque no soy ni la sombra de lo que quise ser.

Feb

27

Procrastinación.

By Tutty

Son tan aburridas las tardes del viernes…
…que estoy pensando… hasta en ponerme a trabajar!

Bueno, sé que tengo que ponerme… pero mientras escrito tonterías en un post con el único afán de procrastinar alegremente.

Se ha pasado volando la tarde (anda, ya son las 8!!)

No sé de qué me sirve tener la agenda repleta de cosas…

– Leer las 5000 entradas que tengo atrasadas en el lector de feeds.
– Terminar de preparar el viaje de Semana Santa y buscar hoteles.
– Arreglarme la uña que se partió el miércoles y que milagrosamente ha aguantado hasta hoy.
– Meterle al GPS los mapas de Francia y actualizar los de España.
– Hacer una limpieza de pelis del HDD multimedia.
– Actualizar el currículum.
– Comparme unas gafas nuevas.
– Terminar una incidencia que ha salido en una beca que terminé hace un año…
– Continuar la lectura del libro misterioso que me regaló mi madre por Navidad.
Terminar la carta que debía haber cerrado el 16 de febrero. No la terminé, y no por falta de tiempo, si no por falta de encontrar el ánimo adecuado para hacerlo.
– Escanear la foto de juancamon, para devolvérsela a nauj27!
– Meter música al ipod.
– Leer los 1740 post que tengo pendientes en el lector de feeds desde… diciembre. Transladarme, y empezar a usar GReader, para ello.

De todos modos, los fines de semana no son fines de semana si no estoy contigo. :(

Feb

22

Lunes.

By Tutty

Esta noche he tenido pesadillas. Me he despertado varias veces pensando que era lunes.
Es horrible no poder dormir la noche del domingo sólo con el temor de que al día siguiente tienes que volver al infierno trabajo.
Trabajar no esta mal. Y yo llevo haciéndolo dos años.
Pero antes de trabajar estudié, y también tenía fines de semana.
Y por pocas ganas de que llegue el lunes que tenga nunca había tenido esta sensación.

Que llegue el lunes es…
Volver al estres de “quién irá fuera esta semana?“.
De las diez horas y media metida en la oficina.
Volver a limpiarte la cara con la tierra que te echan los demás.

Nos han puesto micros, porque hay que detectar quien “crea mal ambiente”.
Nos han puesto el aparatito para fichar, para poder hacer despidos procedentes si te cuelas un cinco minutos en el desayuno, o al llegar por la mañana.

Claro, que a este ritmo no va a quedar nadie a quien espiar, controlar, incomodar, apretar, presionar, o estresar.

El lunes es un monstruo y queda cada vez menos para que me coma.